Conecta con nosotros

Chontalpa

Exterminio: más daño ambiental de Pemex en el estado

Hacia donde se mire en todo es destrucción, desolación y aniquilación; una fuga desatendida de Pemex generó que ardiera un ducto en el ejido Narciso Rovirosa, Huimanguillo. Tierras que eran de pastoreo dejaron de servir.

Publicada

en

3554 Visitas

HUIMANGUILLO.- Hacia donde se mire, todo es destrucción, desolación, exterminio.

Espadañales y pantanos humeantes, una laguna ahora convertida en `chapera´, llena de petróleo crudo, y tierras de pastoreo que dejaron de servir porque el ganado aquí no solo no crece sino se muere.

Es lo que queda en una superficie de 14 hectáreas del ejido Narciso Rovirosa, convertidas la víspera en un infierno, a raíz de un intimidante incendio que hizo huir a decenas de lugareños para ponerse a salvo.

Nadie sabe o no se atreven a decir cómo empezó el fuego o si alguien lo provocó, pero el daño ahí está: cercas, alambradas, fauna; en cuatro hectáreas solo se ve quemazón.

El fuego que inició a las cuatro de la tarde del miércoles; se controló en horas de la madrugada y así lo reportó Pemex en un comunicado. El fuego, dijo, la empresa, se originó en “una zona de pastizal con hidrocarburo, producto de un acto vandálico”. La línea afectada, un oleoducto de seis pulgadas, en el tramo que va de la batería Blasillo al complejo procesador de gas La Venta.

Carlos, uno de los cuatro ejidatarios directamente afectados, frunce el ceño cuando se le pregunta sobre lo que ha declarado la petrolera. “A Pemex todo le parece acto vandálico, fugas que hay acto vandálico, pero aquí, cuando vinieron, ellos mismos corroboraron que se pudrió la línea”, afirma.

LA HISTORIA DE UN DERRAME

A decir de los ejidatarios, en 2017 ocurrió una fuga en ese oleoducto de seis pulgadas, la cual afectó gravemente sus tierras. “Aquí se murieron lagartos, hicoteas, nuestro ganado y en ese momento nadie dijo nada, ni tuvimos ayuda, como si nada hubiera pasado”, recuerda Darvelia Flores, quien tiene en propiedad cuatro hectáreas del ejido.

Ese año, el personal de Pemex solo se presentó a hacer la reparación de la tubería, pero no recogió el hidrocarburo derramado. Efraín Flores dice que tardaron más de un mes en recibirle el primer oficio que presentó ante la empresa para que revisaran la situación.

“Tuve una contestación de los oficios donde los señores se aferraron que era vandalismo, pero el día que yo solicité la intervención que checaran las líneas y le pagué a uno que se metiera, se vio que no es vandalismo, el problema es que la línea siempre la engrapan y lo que se necesita es que la cambien”, expone.

Como consecuencia el hidrocarburo siguió derramando y escurriendo hacia los pantanos. Se formó una `chapera´, así denominada por los campesinos, que ocupa ya todo el espacio de la laguna donde antes su ganado tomaba agua y que sirvió como combustible del portentoso incendio que se suscitó el miércoles.

Dicen, incluso, que no es el pri mer incendio que ocurre y que hasta ahora ni cercas ni animales les han pagado. “No he podido yo tener producción y por eso saqué mi ganado, los traslados de mi ganado no hay nadie que me lo pague, yo tengo años rentando potreros para mi ganado, 200 pesos por animal y quién me los paga”, se queja Efraín, con cinco hectáreas en el ejido.

Enumera otras pérdidas, pues a las cercas el fuego las arrasó: “El poste que yo uso vale 75 pesos, aparte del traslado, la postura, con qué inversión me voy yo. Aparte, el alambre me cuesta 2 mil 500 pesos, para que aguante para el potrero, porque debe ser un alambre resistente”.

Y se pregunta quién responde a los campesinos: “La empresa no se quiere hacer responsable, dicen que el gobierno los deja hacer nada, entonces quiere decir que el gobierno está en contra de los campesinos”, reflexiona.

Desde el aire se podía apreciar las dimensiones del incendio del 19 de enero

GRAN MOVILIZACIÓN POR EL INCENDIO

El miércoles, una vez los ejidatarios notificaron el siniestro, se movilizaron cuerpos de seguridad y emergencia desde Cárdenas y Huimanguillo con unidades contra incendio de gran capacidad. Trabajaron toda la noche y parte de la madrugada y al amanecer ya habían logrado controlar el fuego en un 90 por ciento.

Esto permitió volver a las familias que voluntariamente habían desalojado sus casas, pero el miedo sigue latente, pues por momentos el fuego hasta el jueves en algunas áreas de los pantanos y espadañales el fuego seguía vivo.

Hoy lamentan que la situación que vienen enfrentando desde cuatro años se hiciera visible, solo por el incendio que se registró. “Ese es el detalle, que Pemex no le da seguimiento a este tipo de accidentes, se les avisa y hacen caso omiso de lo que pasa, sostiene Carlos Arias.

Con información de JOSÉ RAÚL REYES / GRUPO CANTÓN

tabascohoy.com

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia