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Carolina fue hallada muerta en su propia casa. Las autoridades investigan.

CDMX

Hallan muerta a la estudiante Carolina; y en su propia casa

La joven de 22 años fue localizada sin vida en su propia casa en la alcaldía Álvaro Obregón; la Fiscalía capitalina investiga los hechos.

CDMX.- La estudiante de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Carolina Estefanía Martínez Zea fue hallada muerta en su domicilio luego de ser reportada como desaparecida desde el pasado 13 de enero.

Elementos de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) ya realizan las investigaciones correspondientes, aunque trascendió que la joven, quien estudiaba el séptimo semestre, no fue víctima de delito.

Policías de Investigación realizaron el hallazgo del cuerpo de la chica, al interior de su propia casa en la alcaldía Álvaro Obregón; sin embargo, hasta el momento no se ha informado de los detalles de la muerte.

El pasado 19 de enero, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitió una ficha en la que informaba sobre la desaparición de la joven de 22 años y pedía apoyo para localizarla con vida. La FGJ tenía había activado la alerta de búsqueda de la estudiante con el número de expediente AYO/162/2021.

ASÍ FUE LA DESAPARICIÓN DE LA JOVEN

Carolina Zea, madre de la joven, contó que aquel 13 de enero, su hija estaba con su hermano menor en casa, pero luego se salió cerca de las 13:00 horas porque iría a recoger una blusa y de ahí a una sucursal del Banco Azteca, ubicada en Avenida 29 de Octubre, institución bancaria donde recibía una beca de unos mil pesos, los cuales, a veces “cuando se le antojaba un refresco o algo sacaba su dinero”.

Cuando su madre regresó de trabajar, cerca de las 15:30 horas le preguntó a su hijo dónde estaba Carolina y éste respondió ‘fue a recoger una blusa y al banco’ y pensó que no tardaría más. No obstante, una hora y media después le llamó para saber si tardaría más o la esperarían a comer, pero ya no contestó. “Sonaba el celular, pero ella ya no me contestaba.

Entonces dije ‘¡Bueno! Igual y se encontró con una amiga’, pero ya era más noche le marcaba y no me contestaba. Le dije a mi hijo que nos durmiéramos pensando que Carolina estaba con un amigo, ya sabe cómo son los jóvenes, e igual se había ido de parranda y al rato llegaba. Nos dormimos, pero yo me despertaba y no llegaba. Dije ‘se encontró a alguien y se fue, pero ahorita me manda un mensaje’ porque ella es lo que acostumbra.

“Antes de la pandemia salía, pero me avisaba siempre si la invitaban a una fiesta. Me decía que le diera permiso y yo le decía que estuviera comunicada conmigo, siempre lo hacía. Si salía a algún lado y se iba a quedar en la casa de alguien me avisaba ‘Mamá, sabes qué, ya es tarde; aquí me quedo, mañana llego a la casa’.

Yo prefería que hiciera eso a que anduviera en la noche”. Carolina aún conservó la esperanza de que su hija llegara el 14 de enero pasado, pensando que se le había olvidado avisar. La madre se fue a trabajar y cuando regresó le preguntó de nuevo a su hijo si no había llegado la joven, ya que en el transcurso de ese jueves la señora Zea estuvo marcándole de nuevo a su hija, pero de nueva cuenta no le contestaba.

Tras varias llamadas, la señora creyó que Carolina llegaría en el transcurso de la tarde, hasta “que se hizo de noche otra vez” y decidió contactar a un primo de la joven, con quien se lleva muy bien, y le preguntó si sabía algo de ella y éste dijo que no la había visto.
“Su primo dijo que le mandaría un mensaje, pero sin advertir que la estaban buscando por cualquier cosa. Le mandó un mensaje diciéndole ‘¿Charra (como es conocida Carolina) dónde andas? Necesito que me hagas un paro, en cuanto puedas márcame’. Recibió los mensajes y las llamadas, pero no las contestaba y no revisaba los mensajes”

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