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Gracias a los vecinos, que habían oído los gritos de auxilio y llanto de la mujer, fueron a su auxilio e inmovilizaron al animal golpeador.

Seguridad

Golpea a su mujer y la hace abortar

Karen Daniela, de 25 años, pierde el producto de su gestación. Tenía apenas dos meses de embarazo.

BENITO JUÁREZ, Quintana Roo.- Karen Daniela ha empezado a tomar todas las medidas de cuidado porque sabe que en su vientre se empieza a gestar una vida, la panza aún no le crece, ni siente saltos ni pataditas en su interior, pero su actitud ha cambiado. Es como si fuera otra.

Ahora, después de levantarse temprano y desayunar con su actual pareja para despedirla a la puerta y ver cómo ésta se suba al taxi y desaparece del Fraccionamiento Maya, región 105, ella se pone a descansar en una silla cómoda, frente al ventilador se hace muchas ilusiones.

«¿A quién se parecerá más, a ella o a su compañero; ¿será varoncito o mujercita?», se pregunta sin atormentarse. A sus 25 años ha deseado tanto llegar a ese momento, que ahora que lo vive, le parece por momento como si le sucediera a otra.

Está muy feliz, aunque admite que aún no le cae el 20. A su esposo, de origen tabasqueño, la noticia no lo dejó como a ella, volando entre las nubes. Su compañero siempre ha sido así, medio simplón.

Algunas veces se ha preguntado que la llevó a enamorarse de ese hombre, de pocas palabras y expresiones cariñosas. Sin embargo, ese hombre iba a ser el papá de su futuro bebé. O al menos, eso pensó hasta el lunes del primer día del mes de marzo. Sus sueños, sus ilusiones, fueron literalmente molidos.

LE DIO GOLPES EN EL VIENTRE

El lunes 1 de marzo, a eso de las nueve y media de la noche, llegó a su casa en el fraccionamiento Maya, el esposo de Karen.

El día había sido pésimo, el sol lo había puesto de malas y la clientela terminó por malhumorarlo.

No es que fuera peor que su anterior trabajo, cuando fue soldado y tenía que levantarse a las seis de la mañana y bañarse con agua fría para luego probar un desayuno insípido y comenzar las jornadas interminables en el cuartel, que incluían los maltratos de los superiores a la tropa.

No, aquella vida había quedado atrás, pero en su corazón había quedado la amargura y un resentimiento. A veces, por cualquier cosa, se le salía el mal genio y acababa peleando con quien mejor lo trataba.

Aunque siempre se prometía no volver a pelear, no tardaba mucho en romper su promesa. Pero el 1 de mayo se le pasó la mano.

VECINOS LO MANIATAN Y ENTREGAN A POLICÍAS

Después de llegar a la casa, se puso a discutir con Karen Daniela. Ella, quizá porque estaba cansada o porque comenzaba a cuidarse por su estado de gestación, no le respondió nada, lo cual a él lo enojó aún más.

Se paró de su silla y se abalanzó contra Karen Daniela. La diferencia de sus cuerpos, la fuerza era inequitativa. Él llevaba ventaja, pero ni siquiera eso le importó. En vez de detenerse porque Karen le suplicaba «cuidado», golpeó con su piño el vientre de su compañera hasta hacerla sangrar.

Los vecinos, que habían oído los gritos de auxilio y llanto de la mujer, inmovilizaron al animal golpeador. Una vecina toda nerviosa llamó al 911 por una ambulancia. Los paramédicos apenas llegaron dieron los primeros auxilios a la mujer tendida en el piso.

El esposo agresor permanecía con la cabeza baja y en silencio.

Karen Daniela fue llevada al hospital general Jesús Kumate, donde lamentablemente perdió el producto de su gestación. El hombre, de origen tabasqueño, fue presentado ante el juez. Todavía seguía con la cabeza baja y en silencio.

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