Connect with us

Hola, que estas buscando?

julio 25, 2021

Columnistas

Gente a favor de la vida (I)

Sin duda alguna que el tesoro más valioso que tenemos los seres humanos, es el don de la vida. Decimos que es un don porque lo hemos recibido gra­tuitamente, no hay absoluta­mente nadie en el mundo que pueda arrogarse la posesión, por sí mismo, de este regalo maravilloso sin el cual no po­dríamos disfrutar de nuestra estancia en este mundo. Pero desde el principio, la vida es­tá amenazada por los signos de muerte; precisamente la Carta a los Romanos 5, 12 di­ce que por el pecado entró la muerte en el mundo y, desde ese momento, los seres huma­nos creados para la vida, nos hemos visto sujetos al sufri­miento, al dolor, a la muerte.

Los seres humanos llora­mos cuando se asoma a nues­tro horizonte la amenaza de la muerte en sus diferentes formas. Esta pandemia es­tá haciendo llorar a la huma­nidad entera por los millones de muertos, por los miedos provocados por los contagios, por la terrible crisis económi­ca debido a la parálisis social y laboral que ha provocado es­ta enfermedad, por la incerti­dumbre de no ver aún el final de esta catástrofe mundial.

Ante este panorama, po­demos hablar de dos postu­ras, la de aquellos que viajan en el carruaje de la muerte, los que siembran la violencia, los que se enriquecen a costa de fomentar los vicios, los que propagan rumores y noticias falsas y alarmantes, los que se aprovechan de la situación pa­ra abusar de los más pobres y necesitados, los que se valen del momento para introducir la ideología de género, el abor­to y la eutanasia.

Sin embargo, también son un ejército toda aquella gen­te que está a favor de la vida y, con Jesús, pueden decir con el: “he venido para que el mundo tenga vida en abundancia” (Jn 10, 10): esos miles y miles de médicos, enfermeras (os), tra­bajadores de hospitales, que luchan, hasta el cansancio por salvar vidas y se niegan a ma­tar niños en el seno materno. Todos los panteoneros que arriesgan también su vida, los que brindan servicios fúne­bres y se ponen la mano en el corazón para no abusar de los que no tienen recursos.

Te puede interesar

Advertisement