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Tabasco

Fue golpeado por dos inundaciones, pero sigue en pie de lucha

En la primera creciente, de octubre, no tuvo problemas, pero en la segunda, de noviembre, perdió todo; sólo le dio tiempo de salvar a su esposa.

De rodillas está en el corredor de su casa devastada por las pasadas crecientes; Aurelio León Gómez toma entre sus manos un cúmulo de semillas de cilantros, los granos que se echaron a perder se escapaban entre sus dedos, al igual que las esperanzas de recuperarse de la inundación que arrasó con su cosecha. Un germinado en una maceta es la última oportunidad que tiene de levantarse. En el callejón de Los Leones, de la ranchería Río Viejo, se encuentra la vivienda del campesino, casi todos los residentes son familias, luego que su padre repartiera las parcelas por partes iguales entre sus hijos.

Sin embargo algunos han optado por cambiar de vida y terminaron por vender su herencia, pero Aurelio la utilizó para sembrar. Plátano, calabaza, yuca y cilandro son sus principales productos. “Cuando entró la primera creciente y que fue provocada por la lluvia, decidí no sembrar el cilantro, lo demás aún se podía salvar porque no afectó tanto la parcela”, afirmó.

“Pero la segunda creciente se lo llevó todo, apenas pude sacar a mi esposa, ya nada más somos ella y yo, por eso guardé las semillas que había comprado”, destacó. Pero el desbordamiento del río Viejo Mezcalapa no permitió a don León Gómez sacar sus granos, ni sus enseres, decidió levantarlos a como pudo del nivel del suelo, luego abandonar su vivienda pero la creciente fue inimaginable, pues alcanzó poco más de un metro y medio de altura, por lo que la humedad afectó las semillas.

“Estas por lo regular pueden durar hasta un año guardadas, pero la humedad las echó a perder, ya no me sirven, traté de sembrarlas pero no germinaron; también mi platanar y mis calabazas, era el único sustento de mi casa, más de 70 mil pesos perdí en las siembras”, decía el campesino con voz temblante y ojos que se cristalizaban con las lágrimas que intentaban brotar.

… Y LE COBRAN LUZ

Luego de deslizar su mano por las mejillas y borrar con sus lágrimas que finalmente emergieron, recordó que que había dejado sobre una silla el recibo de la luz, con una risa fingida tomó la hoja de papel y dijo: “Miren, a ver si ustedes pueden ayudarnos; mi casa duró tres meses entre el agua sin energía y ya me llegó el recibo, es una burla; ¿cómo le habrán hecho para tomar la lectura estos de la Comisión?”. Con ese sarcasmo al referirse del cobró de luz, el semblante de su rostro cambió al observar una maceta que tenía en el corredor.

Los pequeños germinados que brotaban de la tierra atrapada eran cilantro criollo, el que si puede ser cultivado en la región, semillas que le abren una nueva oportunidad de sembrar su tierra en medio de la devastación de la creciente.

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