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Fortalecida por la Virgen, supera gran prueba de vida

Sin culpar a Dios por la inundación que le arrebató todas sus pertenencias, madre mira con fe al futuro por amor a su hija y nieta.

CENTRO, TABASCO.- No todo está perdido si la fe continúa intacta en aquellas personas que a pesar de enfrentar la peor de las dificultades, logran salir adelante en compañía de los que más aman. Es el caso de Teresa Zavala García, habitante de la ranchería Monal tercera sección, una humilde mujer que desde casi toda su vida se ha dedicado a las labores domésticas para poder llevar el sustento a su hogar.

En los 45 años de vida que tiene, ha sido fiel creyente a la Virgen de Guadalupe. La venera con devoción cada 12 de diciembre con un rosario sencillo pero significativo y con mucho amor. Siempre le pide que le de fortalezas para enfrentarse día con día a todo lo que la espera al salir de su casa. Vive con su hija María Zavala y su nieta Heidi Sofía Zavala, por las que procura trabajar duramente para que no pasen hambre, incluso en aquellos días en los que no logra juntar ni un sólo centavo.

Ella se las arregla para verlas felices. Actualmente la está pasando muy mal, la pandemia fue un golpe muy duro en su hogar, causando que se quedara sin empleo Y dejando a su familia sin la principal fuente de ingreso, también la inundación hizo de las suyas, en donde perdió todo lo que tenía. Cuando el agua estaba entrando a su casa, se alarmó y su primera respuesta ante aquello fue sacar a su familia de allí, sin tener la oportunidad de poder salvar algunas de sus pertenencias que con tanto esfuerzo logró adquirir. Lo que más le dolió fue ver cómo el agua se adueñaba de su hogar, que a pesar de ser humilde, agradecía por tener un techo que los protegiera de toda contingencia climática.

“Me partió mi corazón ver que mi casa era destruida por el agua poco a poco, y desgraciadamente no pude hacer nada, ¿y cómo? Si primero tenía que pensar en mis niñas y en mí. Me dio tristeza cuando regresé y lo primero que vi fue lo que quedó de mi casita”, dijo Teresa. Ella no busca un culpable de lo que está pasando, y mucho menos cuestiona la decisión que tuvo Dios de ponerla en medio de todo, da gracias por dejarla vivir nuevamente otra prueba a la que se debe de enfrentar para probarse de lo que está hecha.

“Yo no culpo a nadie de todo esto y menos a Dios, sólo él sabe por qué me puso en esta situación, me está poniendo a prueba nuevamente. Ni modo, solamente me queda luchar”, comentó.

Cada día trabaja aunque le cueste mucho, eso no es impedimento si se trata de luchar por su pequeña familia. Son su principal fuente de inspiración, cuando siente que ya no puede más, saca fuerzas desde lo más profundo y continua. Espera con ansías este 12 de diciembre a pesar de que será distinto al de años anteriores, no impide que le haga una pequeña celebración en compañía de su familia, donde agradecerá que ahora está más unida enfrentando la gran prueba que la vida les puso.

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