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Tabasco

Extraordinario: tienen alimento ¡en sus patios!

Un novedoso modelo de granjas integrales aprovecha plantas ricas en proteínas para criar peces, animales y aves de traspatio.

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CENTLA.- En el patio de su casa, a la entrada, los Valencia Gordillo tienen un árbol de moringa. A lado, los tomates, aún verdes, cuelgan de la cerca del huerto, mientras que en el suelo una sandia crece y pronto estará lista para el corte.

Alrededor hay plantas de distintas especies, entre ellas chaya y hoja santa, además de helechos y lirio acuático que cubren un estanque donde crecen y se reproducen tilapias rojas de cuatro tallas diferentes.

Las plantas acuáticas, como la salvinea, junto con la moringa, la chaya y el momo, conforman un banco de proteínas que sirve para alimentar a los peces, pero también a cerdos, pollos, gallinas, pavos y patos. Con las plantas han sustituido los alimentos industrializados y hoy pueden obtener carne blanca y roja inocua y de alta calidad nutritiva.

Se trata de un novedoso modelo de economía de traspatio para las zonas rurales tabasqueñas, resultado de 20 años de investigación científica en el estado de Tabasco.

Puede ser revolucionario, porque requiere poca inversión y con mucho esfuerzo y trabajo, es posible producir alimentos para el autoconsumo en zonas rurales y dejar de padecer hambre.

UN PROYECTO FAMILIAR

Los López Gordillo, originarios de la colonia Caparroso, solo se deshicieron de unos árboles de tinto y en su solar de seis por ocho instalaron lo que los promotores de este proyecto denominan Granja Integral Sustentable (GRIS). Poco es del color que refiere el nombre, salvo una que otra gallina, pues la granja reverdece y tras seis meses ha comenzado a dar los resultados que Marieli esperaba.

Ella es ingeniera en desarrollo comunitario y actualmente cursa una especialidad en programas de incidencia local estratégica. Fue la que motivó a sus padres a abrirse a esta alternativa, para aprovechar las bondades de la tierra y la naturaleza.

Doña Felícitas y don Joaquín de toda la vida han criado animales de traspatio, pero desconocían que se pudieran alimentar con plantas. Hoy que el maíz está muy caro, lo mismo que el alimento industrializado, ya les resultaba difícil criar sus pollos y pavos.

“Cuando me llegaron con esto y me dijeron que ya no tenía que comprar alimentos yo dije: está bien, porque yo a veces meto hasta 100 pollos y pavos y pues es mucho gasto. Cuando me llegó esto dije: vamos a tomarlo porque así ya no vamos a estar consumiendo mucho alimento”, explica Felícitas.

Marieli Valencia conoció el proyecto Gris en internet buscando ayudar a su familia con un programa. “Entonces a partir de ahí y el interés de mi familia por mejorar nuestra economía es que empezamos este proyecto para tener nuestros propios alimentos para el sustento diario”.

Marieli Valencia diariamente recoge plantas y frutos.

INVERSIÓN DE 15 MIL PESOS

El asesoramiento técnico y el apoyo inicial para la instalación provino de la Brigada de Educación para el Desarrollo Rural número 81, que pertenece a la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria y Ciencias del Mar (DGTACM), encabezada por el doctor en ciencias agrícolas Wilder Camacho Chiú.

Gracias a la brigada se han creado a la fecha por lo menos 20 granjas integrales sustentables en el estado. El doctor Camacho calcula que la inversión que se necesita son unos 15 mil pesos, principal mente para la construcción del estanque hidropisícola y un pozo semiprofundo de 25 a 30 metros para la disposición de agua.

“Son los dos gastos más fuertes que se hacen. Lo demás son ganas de trabajar, porque el material genético de las especies que tenemos como banco de proteínas los tenemos en la misma región, con los mismos compañeros campesinos que a veces los donan y a veces los venden”, explica.

Marieli Valencia diariamente recoge plantas y frutos.

DISPONIBLE PARA TODOS

La brigada 81 de la DGETACM tiene sus oficinas en la ranchería Medellín y Madero, segunda sección, en Centro, y ofrece a todas las personas del campo interesadas en esta innovación el asesoramiento y apoyo necesario para que puedan tener en su patio una granja.

Camacho Chiú menciona que están trabajando con fundaciones y asociaciones civiles internacionales para instalar granjas en zonas de alta marginación, donde las familias no cuentan con recursos para invertir. La intención es abrir 170 granjas.

“Con este proyecto se pretende que los campesinos tengan calidad de vida no solo en la región, sino en México y en el mundo. Es un proyecto que ya fue presentado a organismos a nivel internacional, interesados en desarrollar proyectos que permitan resolver el problema de la pobreza alimentaria”, dice.

Los alimentos industrializados hoy día no garantizan la inocuidad, de acuerdo con el investigador, son elaborados con peces que se crían con hormonas y este desarrollo viene a romper con ese ciclo, garantizar alimentos saludables y hacer que la gente regrese a la cultura del autoconsumo y el traspatio. Terminar con el hambre y la desnutrición.

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