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Agua y Pantano

Extorsionadores al acecho

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El teléfono sonó en la madrugada. El televisor y el sistema de sonido de la sala impedían escuchar el silencio de la noche y aplazaban la hora para subir al dormitorio.

El identificador de llamadas advirtió que era un número spam o sospechoso. De cualquier forma, la decisión fue tomar la llamada, sin decir nada: ni un hola, ni el clásico “bueno” y esperar a ver qué sucedía.

Del otro lado de la línea, el incógnito interlocutor también esperaba oír una voz para saltar sobre su presa. Un diálogo inaudible aparentemente entre un hombre y una mujer advertía que detrás de esa llamada, recibida probablemente a las 2 de la madrugada, no había ninguna buena intención.

Del sistema de sonido que expandía vibrante la película, que había atrapado el sueño del objetivo de aquellos victimarios, también salían voces muy probablemente perturbadoras para ellos.

De pronto, se oyó en el altavoz del teléfono:

-Hola mi amor.

Y una segunda vez:

-Hola mi amor.

No era alguien que estuviera cerca del aparato pero se alcanzaba a oír. Después solo ruidos se oyeron. Ya habían pasado más de tres minutos y nadie colgaba.

Suficiente. Después de cortar, como corresponde, el número fue bloqueado. Hubo un segunda llamada, pero se procedió igual.

Como media hora más tarde, el teléfono seguía sonando. Eran mensajes SMS que advertían que alguien quería entrar a la cuenta del WhatsApp y alertas del buzón de voz.

La noche de las llamadas, también se recibió una que supuestamente provenía del call center de Banco Azteca. El empleado comenzaba a hablar de un supuesto cargo de 4 mil pesos. La respuesta para él fue colgar de inmediato.

La sorpresa fue que al marcar al número del que llamó, para verificar de dónde provenía, se escuchó una grabación que decía: “Está usted llamando a Banco Azteca…” El nivel de sofisticación de los criminales para emular a las empresas y hacer que sus víctimas caigan en el engaño es impresionante.

Al día siguiente, en tránsito hacia Jalpa de Méndez, recibí otra llamada identificada como spam. Molesto interrumpí y le dije: “Deja de fregar pinche extorsionador…” Perdón por las malas palabras.

Esto que se ha narrado está sucediendo todos los días y a todas horas. Las víctimas de extorsión se cuentan por miles en México y en Tabasco.

En el primer semestre de este año, este delito aumentó en 31 por ciento, comparado con el mismo período de 2021, con base en un análisis del Observatorio Nacional Ciudadano. En promedio, 30 denuncias se presentan cada día y el modus operandi de los delincuentes es tan variado que hoy se extorsiona por todo y con todo los medios al alcance: llamadas, mensajes, hackeo de cuentas de redes sociales, del WhatsApp, por correo y desde luego de manera personal.

Lo peor, dice el ONC, es que frente al crecimiento desproporcionado de este delito no hay reacción de la autoridad, la cifra negra es descomunal y por consecuencia la impunidad se convierte en el principal aliado de los extorsionadores.

Recomendación: Infórmese y tome medidas preventivas, elabore un plan personal y familiar de seguridad. La próxima víctima podría ser usted.

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