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México

Este es el narco, Miguel Ángel Félix Gallardo, “Jefe de jefes”

Miguel Ángel Félix Gallardo se ganó rápidamente el respeto del pequeño gremio de traficantes sinaloenses.

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Miguel Ángel Félix Gallardo nació el 8 de enero de 1946 en Bellavista, un suburbio de Culiacán. Fue fruto del matrimonio entre Ramón Félix Sánchez, originario del municipio de Guamúchil, y Justina Gallardo Gastelum, de Aguapepe. La capital de Sinaloa que más tarde se convirtió en la capital del narco.

En su juventud, Félix Gallardo estudió la carrera de Comercio, pero no la terminó, se enroló con la policía judicial de Sinaloa, fue madrina y luego escolta de seguridad en la casa del gobernador de su estado, Leopoldo Sánchez, después fue guarura de su familia.

El gobernante fue padrino del agente estatal en su boda con María Elvira Murillo. Y éste devolvió el mismo favor cuando Rodolfo Sánchez Duarte, hijo del gobernador, se casó con Theolenda López Urrutia.

Esta unión fue fatídica en 1990, cuando su hijo Rodolfo Sánchez fue secuestrado, torturado y asesinado con el tiro de gracia en la Ciudad de México, donde había ido para visitar a su padrino Félix Gallardo, quien ya se encontrada en prisión en el Reclusorio Preventivo Varonil Sur por delitos de narcotráfico, homicidio y secuestro.

En 1970 Miguel Ángel Félix vio que la vida del policía era miserable por el bajo salario, por lo que renunció corrompiendo y llevándose a unos cuantos al grupo que formaba ya para su negocio criminal.

La carrera del expolicía en el mundo del narco ya había germinado antes de que colgara el uniforme, a través del traficante Eduardo Fernández porque previamente había pasado a formar parte de un clan que trabajaba para Pedro Avilés Pérez, también conocido como el León de la sierra; este último, un capo sinaloense que desde la década de 1940 se había aliado con la mafia italo-americana para el trasiego aéreo de heroína y marihuana hacia Estados Unidos.

Gracias al amparo del León de la sierra, Miguel Ángel Félix Gallardo se ganó rápidamente el respeto del pequeño gremio de traficantes sinaloenses, entre quienes estaban Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, y Juan Manuel Salcido Uzeta, alias el Cochiloco, mano derecha de Don Pedro.

En 1976 se giró una orden de aprehensión en su contra por tráfico de drogas, pero se presentó cuatro años después de que se giró la orden, y fue puesto en libertad 48 horas después, pese a haber suficientes elementos acusatorios.

El juez por Ministerio de Ley, Adán Villarreal, fue quien decretó la absolución del capo y el entonces subcoordinador de la Campaña contra el Tráfico de Drogas, junto con el coordinador, Aaron Juárez Jiménez, ordenaron al Ministerio Público Federal no apelar a la resolución donde se libró al narcotraficante de las acusaciones. Ya estaba bajo la mira, pero gozaba de protecciones corruptas.

En 1977, presionadas por el gobierno de Estados Unidos, las autoridades mexicanas lanzaron la Operación Cóndor, considerada hasta entonces como la mayor cruzada antidrogas para la erradicación de plantíos de marihuana y amapola en las sierras de Durango y Sinaloa, estados que conforman con Chihuahua el Triángulo Dorado del narco.

El 15 de septiembre de 1978 se convertiría en otra fecha clave para la carrera de Félix Gallardo. Esa noche fue abatido Avilés Pérez, quien supuestamente fue citado por mandos militares y terminaron por traicionarlo. El máximo jefe del narco fue interceptado y acribillado en un lugar conocido como la Y griega, cerca de la sindicatura del Tepuche, en Culiacán.

Ese vacío de poder fue aprovechado inmediatamente por el expolicía de Sinaloa, quien tuvo oportunidad de hacerse con el control de las rutas de tráfico, pero asociado a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo. Entonces se estableció el vínculo con Juan Ramón Matta Ballesteros, quien introdujo a Félix Gallardo con los cárteles colombianos, lo que le abriría las puertas a una empresa criminal que dejaba muchos más dividendos que la marihuana y la heroína y que en ese momento estaba en el apogeo del mercado negro de Estados Unidos: la venta de cocaína.

En los años ochenta, Félix Gallardo ya era uno de los actores más relevantes en el espectro del narco mexicano a nivel internacional y también un rostro conocido en la alta sociedad tapatía y sinaloense. Pasó de expolicía operador a ser apodado como el Jefe de jefes y/o el Padrino. Se distinguía como acaudalado empresario ganadero que también tenía restaurantes, hoteles y discotecas. Incluso llegó a ser accionista y cliente destacado del desaparecido Banco Somex de Chihuahua, al menos hasta 1982, cuando rondaba los 36 de edad.

El 7 de febrero de 1985, sicarios de la organización criminal secuestraron a Kiki Camarena y al piloto que le informaba sobre campos de marihuana detectados en sus labores como funcionario. Ambos fueron llevados a la casa de Caro Quintero en la ciudad de Guadalajara, donde los torturaron e interrogaron durante dos días. El agente norteamericano fue interceptado a las afueras del Consulado de la capital tapatía cuando se dirigía a almorzar con su esposa.

El miembro de la DEA y el piloto fueron asesinados después de 36 horas de interrogatorio al golpearlos con una llave de L para cambiar llantas en la cabeza, además de la asfixia que les produjeron. Aunque Félix Gallardo no estuvo de acuerdo de esta muerte.

Por las enfermedades que padece, se solicitó prisión domiciliaria, misma que fue aprobada este 2022, pero este viernes 23 de septiembre, pero la la Dirección General de Prevención y Reinserción Social del Estado de Jalisco detalló que recibió a las 14:50 horas de este viernes la notificación del juez séptimo de distrito de la suspensión del traslado de Félix Gallardo al domicilio autorizado.

Luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) solicitó que fuera trasladado a un Cefereso de Morelos y subsanar algunas fallas de la empresa que supervisará el brazalete electrónico.

El Juez Séptimo de Distrito negó el traslado a un Cefereso, pero pospuso la medida hasta que se subsanen las fallas de la empresa supervisora del brazalete electrónico, sin fecha definida por el momento.

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