Síguenos

¿Qué estás buscando?

Columnistas

Equidad sí, privilegios no

Hace unos días, la Sala Superior de Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinó procedente la inhabilitación para contender por cualquier cargo de elección popular a Evaristo Hernández Cruz por violencia política de género contra la diputada local, Dolores Gutiérrez Zurita. Como lo señala la propia legisladora, se trata de un precedente en la materia: el alcalde incurrió en un acto que conlleva sanción y debe asumir su responsabilidad.

Ahora bien, esa violencia política de género debe operar igual si quien la inflige es mujer como en el caso de la senadora Lilly Téllez contra el sub secretario de Salud, Hugo López Gatell al llamarlo psicópata por no usar cubre bocas, igualmente, durante su comparecencia en la Cámara alta, atacó verbalmente al propio  titular de esa dependencia, Jorge Alcocer con un lenguaje político y personal tosco y violento, sin tomar en cuenta que el funcionario federal es una persona de la tercera edad que merece respeto como cualquier ciudadano.

La ex morenista también llamó inepto al subsecretario (equivalente político a ignorante que fue el calificativo que Evaristo Hernández lanzó a la diputada Gutiérrez, motivo de la sanción), no conforme, con sorna lo apodó como virrey acercándose de manera vulgar y ridícula al sitio donde estaba ubicado haciéndole entrega de un báculo.

Luego, en San Lázaro, la diputada panista Sonia Rocha quiso emular a Téllez entregando una pieza similar sólo que Gatell la ignoró. En ese mismo lugar y evento, otra panista, Martha Estela Romo, de la misma manera tan grotesca como corriente en actitud y lenguaje, increpó a Jorge Alcocer, entregándole una urna funeraria. En conclusión, todo eso también es violencia política de género, no importa si quien la emplea es hombre o mujer; ambos funcionarios pudieron demandarlas por ello, pero superiores en sensatez, inteligencia y capacidades, optaron por ignorarlas.

Sería positivo llamarlas a no escudarse en su género y menos en sus cargos, para violentar verbal y menos físicamente a nadie porque agredir sin recibir sanción no sería equidad sino privilegio de género.

Te puede interesar

Columnistas

Columnistas

Columnistas

Columnistas

Advertisement