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Entregaron todo su talento por salvar vidas

A lo largo de los primeros meses de la pandemia del COVID-19 los profesionales de la salud enfrentaron batallas épicas dignas de contar.

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“El virus nos hizo sentir que no somos gran cosa”

FRANCISCO OLÁN

“Cuando se forma un médico y hace varias especialidades te crees que eres el superman de este mundo, que no hay nada que no sepas; cuando te llega una enfermedad como la Covid-19, con tanta carga emocional e impacto a la salud, te hace ver que en este mundo no eres gran cosa”.

Con estas palabras, el médico Francisco Olán resume la dura lección que le dio la pandemia, tras décadas de práctica profesional y estudio que le han permitido contar con dos especialidades, una en medicina interna y otra en reumatología.

“El momento más intenso fue la primera ola, en mi guardia, al entrar al seguro social tenían yo 25 pacientes y de esos 12, 14 intubados y no tenía ninguna persona que me apoyara, y terminaba la jornada, dos tres de la mañana y salías y esperabas encontrar algo y lo que veías eran las salas vacías, pero quedaba la idea de algo habías ofrecido a la persona que estaba en la sala, sufriendo”.

“Ver morir a mis compañeros, lo más difícil”

JUAN ANTONIO TORRES

En dos años, el personal del Hospital Gustavo Rovirosa vio partir a 11 de sus compañeros, cuatro médicos, cuatro enfermeros y dos empleados administrativos.

Fueron pérdidas muy dolorosas por la forma como de un día para otro, la vida de cada uno se apagó. Pero hubo dos de esas sensibles pérdidas que marcaron a prácticamente a todos: la muerte del doctor Nicolás Valencia, infectólogo de 71 años, y la de un residente de 26 años que terminaba su formación en traumatología.

Estos dos sensibles decesos estrujan aún los recuerdos del doctor Juan Antonio Torres Trejo, su director.

Recuerda que el doctor Valencia estaba trabajando en el proceso de reconversión del hospital y cuando se infectó se resistió a creerlo pues no presentaba síntomas de alarma.

Una tomografía permitió conocer que había un daño grave en sus pulmones, fue internado en el hospital Juan Graham pero su cuadro se complicó por la edad y otras enfermedades. No sobrevivió.

 

“Vimos como el amor de la familia salvó a pacientes”

COPANY MARTÍNEZ DE LA CRUZ

En dos años, el personal del Hospital Gustavo Rovirosa vio partir a 11 de sus compañeros, cuatro médicos, cuatro enfermeros y dos empleados administrativos.

Fueron pérdidas muy dolorosas por la forma como de un día para otro, la vida de cada uno se apagó. Pero hubo dos de esas sensibles pérdidas que marcaron a prácticamente a todos: la muerte del doctor Nicolás Valencia, infectólogo de 71 años, y la de un residente de 26 años que terminaba su formación en traumatología.

Estos dos sensibles decesos estrujan aún los recuerdos del doctor Juan Antonio Torres Trejo, su director.

Recuerda que el doctor Valencia estaba trabajando en el proceso de reconversión del hospital y cuando se infectó se resistió a creerlo pues no presentaba síntomas de alarma.

Una tomografía permitió conocer que había un daño grave en sus pulmones, fue internado en el hospital Juan Graham pero su cuadro se complicó por la edad y otras enfermedades. No sobrevivió.

 

 

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