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Entre la pandemia y la infamia

Los grandes medios de comunicación nacionales y prácticamente todos sus detractores quisieran verle un rostro de notoria preocupación o cabizbajo en sus conferencias de prensa matutinas; quisieran escucharle un tono de temor y duda al abordar el tema de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias en la economía nacional. Quisieran oírlo informar que ya se pidieron créditos multimillonarios al Fondo Monetario Internacional, decretando exenciones de impuestos y créditos blandos a grandes empresas, pero ha ocurrido lo contrario: el presidente Andrés Manuel López Obrador, se muestra firme, decidido y seguro, por supuesto que en ello mucho ha tenido que ver el subsecretario Hugo López Gatell quien aporta una invaluable dosis de seguridad médica y técnica al informar a la sociedad del avance de la epidemia en México. Ante esa postura de serenidad y templanza, sus enemigos estallan de coraje, no soportan verlo así y en su tan insana como perversa frustración, lanzan a sus cancerberos al ataque calificándolo de irresponsable, de no tomar la epidemia con la debida seriedad sólo porque no lo ven atemorizado como arden en deseos de verlo para atacarlo con mayor encono y lograr el objetivo de muchas grandes corporaciones quienes pretenden seguir exentas de impuestos, obteniendo contratos multimillonarios que no cumplen y trato de excpeción en permisos y concesiones; lo mismo que organismos simulados de la sociedad civil que sólo validaban las trampas y raterías de gobiernos pasados para recuperar enormes subsidios oficiales; en fin, ni siquiera por estos momentos se abstienen de agredir, descontextualizar sus palabras y acciones ni de azuzar a distintos grupos a recrudecer sus ataques; así de ruines son. Lo peor es que, desde la comodidad de sus necesidades plenamente satisfechas, hay ciudadanos de clase media, pequeños empresarios y burócratas de medio y alto nivel que se han dejado embaucar y aun cuando en nada les ha perjudicado, se expresan del presidente como si fuese su enemigo, criticando acremente su ayuda a los pobres y grupos vulnerables. AMLO no lo dice ni lo dirá, pero esa ayuda que hoy tanto reprueban, servirá para que mañana, esos pobres no vayan a saquear sus casas ni sus bien abastecidas despensas.

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