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Enfrentando lo más difícil

Después de todas las cifras de los contagiados, los ca­sos que se han descartado y las personas que lamenta­blemente han fallecido, pareciera ser que las cifras del Covid-19 ya forman parte de nuestra vida diaria, ya lo tomamos como algo “normal”, ya las introyectamos, de repente ya no le damos la importancia a los núme­ros fríos, sólo escuchamos que van subiendo y que aho­ra más que nunca hay que cuidarnos, la sana distancia, tapabocas y todo lo que ya conocemos, pero de repente sucede algo que hace que nos demos cuenta lo frágiles que somos y lo expuestos que estamos, aún cuando si­gamos todas las indicaciones sanitarias.

Cuando nos enteramos que alguno de nuestros fa­miliares está enfermo, nos empezamos a preocupar, que algún conocido ya se siente mal, que un vecino co­noce a alguien que ya falleció nos ponemos a pensar en que en verdad esto es serio, pero cuando muere una persona conocida o peor aún un familiar, el mundo y nuestra vida dan un giro, la semana pasada nos pasó con la noticia de la muerte de Oscar Chávez, prime­ro nos enteramos que estaba hospitalizado y días des­pués que lamentablemente había fallecido y nos damos cuenta que a todos nos puede pasar y pensamos que es­tamos haciendo bien, que hacemos mal, cuanto cuida­do estamos teniendo en cuidarnos y cuidar a los demás.

Empezamos a sentirnos angustiados y ansiosos, es­tá dinámica nos llevó a cambiar hábitos ya nos lavamos las manos en todo momento, limpiamos todo y a todos, si salimos, nos aseguramos de no tocar nada, usar el cubrebocas y en todas partes vemos amenazas de con­tagio, gente que parece ser que no está consciente del problema, lugares que no parecen seguros, sentimos hasta el aíre más enrarecido.

Este problema sanitario que nos está tocando vivir nos enseña a valorar nuestra vida, nuestro tiempo, la fa­milia, el trabajo, las amistades, todo lo bueno y lo malo, ya hasta se extraña el tráfico, de repente el “quédate en casa” ya cansa, pero vemos a nuestro alrededor y sabe­mos que debemos de ser responsables para cuidarnos a nosotros y a nuestra familia.

Cuando esto pase y volteemos atrás, nos daremos cuenta de todo lo que aprendimos, haremos el recuento de los daños y de las heridas que nos dejaron los que se fueron y los que sufrieron, seremos unas personas más limpias por que se nos quedará el hábito de limpiarnos a cada rato, estaremos más atentos al estornudo de eti­queta, ya se nos quedaron cosas que nos servirán para valorarnos, el saber que es real una cuarentana nos en­señó que podemos soportarla.

Sí se levanta la contingencia sanitaria el 30 de ma­yo sabremos que ese día no va a desaparecer por arte de magia el virus, seguirá latente, pero ahora sabemos que podemos lidiar con problemas como esté y perfeccio­naremos todo lo que hicimos antes.

La realidad ahora es seguir cuidándonos, cuidar a nuestra familia y saber que lo más difícil ya lo estamos pasando, más adelante nos prepararemos para regre­sar a nuestra nueva vida.

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