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Enfermedad e inconciencia

Se encontraba conectado a un ventilador mecánico. Cuando el efecto de la sedación disminuyó, sintió las molestias y el dolor de la intubación, pero logró un breve periodo de conciencia que duró lo necesario para que personal de enfermería administrara una nueva “carga” de sedantes. No obstante, ese fugaz momento bastó para que su vida pasara frente a él en rápidas y cronológicas imágenes: a sus 55 años se recordó en escenas jugando con sus primeros amigos, vio a su padre cuando llegaba del trabajo y lo levantaba entre sus brazos acariciando su cabeza. Su madre fue protagonista de esas imágenes, la veía y escuchaba llamándolo a casa a comer, acicalándolo para ir a su primer día en la primaria, la miró abrazándolo con ternura y cuidado al tiempo que le curaba las heridas cuando cayó de su bicicleta. Recordó su primer amor, luego se vio en la iglesia casándose con la que era su esposa; vio el nacimiento de sus hijos, ahora una hermosa jovencita y un apuesto varón pre adolecente; no podían faltar las imágenes de él discutiendo con la esposa a lo largo de su matrimonio, algo de lo que en ese preciso momento se arrepentía con absoluta sinceridad. Aún así meditaba que su vida había sido buena a pesar de los problemas y carencias vividas en algunas etapas. Pero hoy estaba ahí, en una cama de hospital, inmóvil, sólo con sus pensamientos y recuerdos. De repente, como en ráfagas de sonidos e imágenes, se escuchó él mismo cuando decía “no pasa nada, el virus es mentira”; se percibió en las numerosas ocasiones que salió a diversos sitios sin necesidad a pesar de los múltiples llamados a no hacerlo, pensó con mucha angustia en la posibilidad de su familia por él contagiada; como en un espejo se reflejó su imagen burlándose, como lo hizo las semanas anteriores, de quienes usaban en la calle cubre bocas e igualmente de aquellos que en su opinión, “exageraban lavándose las manos”; en su mente se repetía incesantemente lo que tanto había dicho cuando le hacían ver su descuido: “de algo nos tenemos que morir” y efectivamente, hoy estaba luchando por su vida, muriendo por el coronavirus. Quedémonos en casa en la mayor medida de lo posible.

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