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Encrucijada

Todo ser humano en el planeta está siendo y se verá afectado en el futuro cercano, por los efectos económicos, sociales, culturales, políticos, de hábitos de consumo y de psicosis que ha generado la pandemia de COVID-19.

En lo económico, detener la vida productiva y el consumo, ha demostrado claramente la importancia de la economía de mercado, de la libre oferta y demanda, así como la racionalidad de los consumidores, que se ajustan y adaptan para satisfacer sus necesidades.

La economía mundial se verá afectada y prácticamente todos los países reportarán una contracción o crecimiento negativo para este año 2020. Lo más relevante en lo económico se cruza con lo político, dibujando una nueva realidad geopolítica. Por un lado, China que está siendo acusada por las potencias de Occidente como la culpable de causar, en todos los sentidos, la pandemia de coronavirus, se alinea con Rusia, teniendo grandes implicaciones económicas, militares y de producción.

Por el otro, Estados Unidos con un presidente que se pelea con todo mundo, sigue aliado con la OTAN, principalmente con Francia y Alemania. Por su parte Reino Unido, posterior al BREXIT, parece que a final de cuentas le saldrá bien la jugada que parecía un sinsentido y no tendrá que destinar recursos para rescatar a las economías más débiles de la Unión Europea. En lo político esta crisis ha permitido a los verdaderos líderes mostrar su valía y a los políticos bananeros, exponenciarse.

Desafortunadamente, estos últimos gobiernan sobre la tragedia de la pobreza y las enormes diferencias entre ricos y pobres, que les permiten polarizar y seguir posicionando ideologías, discursos y decisiones populistas que, de no ajustarse, destrozarán durante décadas la realidad de los países que hoy gobiernan. Pero la mayor encrucijada sin duda la vemos ya y la veremos aun con más fuerza en el comportamiento de las personas y su interacción con la sociedad. Los seres humanos hoy, se enfrentan a ellos mismos; muchos que siempre culparon a la falta de tiempo por sus fracasos familiares, de salud, educativos y profesionales, hoy sólo pueden culpar a su falta de disciplina. La verdadera y más grande encrucijada siempre somos los seres humanos, que parece no estamos bien con nada.

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