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Abel Alejandro Félix.

En su familia hubo 24 infectados; dos perdieron la batalla

“Pienso que la enfermedad me dejó traumado, no tanto porque lo que me pasó, sino lo que pasó en mi familia”.

VILLAHERMOSA. Abel Alejandro Félix, ingeniero de profesión, se con­tagió de Covid; lamentablemente no fue el único de su familia, pues hubo 24 infectados, de los cuales dos de ellos perdieron la batalla con el virus. Afirma que fallecieron su tío Ma­nuel Alberto, de 50 años, y su abue­lita Manuela de la Cruz, de 85 años.

Abel todavía no acepta que hayan partido de este mundo sin poder despedirlos a como dicta la costumbre.  Lo que le ocurrió a él y a su fa­milia le ha dejado una enseñan­za de vida: “es mejor prevenir que lamentar”, afirma.

Hoy está agradecido con Dios porque piensa que tiene una se­gunda oportunidad de vida. Cree que pudo contagiarse al ir al súper o al formarse en la fila para comprar pizzas.

¿Qué se siente ser un pacien­te Covid?

Los primeros síntomas que tuve fue una tos seca, luego de una semana me empezó a dar tem­peratura, irritamiento, que me tar­dó dos días. Al tercer día llegaron las tem­peraturas de 38 a 39 grados. Yo me ponía rojo de los cachetes porque soy hipertenso. Me salieron ronchas en el cuerpo, luego sentía una presión terrible en el pecho, pues tenía fa­tiga para respirar.

Seguidamente tuve dolor de cabeza, de huesos, y por si no fue­ra suficiente, el asco y vómito. Perdí el sentido del olfato, el gusto y tardé como quince días para recuperarme. Había noches que no podía dormir, además de los dolores, estar desvelado, era terrible. En las noches pensaba si al día siguiente amanecería vivo, por eso le pedía a Dios que me diera fortaleza.

Pienso que la enfermedad me dejó traumado, no tanto porque lo que me pasó, sino lo que pasó en mi familia. No quiero creer que mi tío Manuel Alberto, de 50 años, y mi abuelita Manuela de la Cruz, de 85 años, hayan fallecido. Casi toda mi familia, mi ma­dre, suegro, se contagiaron; fue­ron 24 infectados en total.

¿Cómo crees que te contagiaste?

Yo creo que fue en el supermerca­do City Club, en Bodega Aurrerá o en la fila que hice en Soriana Gua­yabal para pedir una pizza. Tal vez fui el primero que se contagió de mi familia, o quizás alguien más estaba contagiado sin saberlo. De tal manera que después del cuatro de julio que visité a mis pa­pás empecé con los síntomas, lue­go los demás tuvieron síntomas similares a los míos.

¿Te hospitalizaron?

No requerí hospitalización, satura­ba al 98 por ciento de oxigenación. En casa tenía oxígeno, oxíme­tro, termómetro, además un me­didor de presión, porque como soy hipertenso a veces la presión subía a 180 y luego bajaba a 90 por ciento. También me daban escalofríos y mucho cansancio. Yo llevé el cuidado en mi cuarto, respetando la sana distancia. Ten­go un niño de tres años, una niña de 13 años. Mientras yo estaba en resguar­do mi esposa se encargaba de las compras. No omito manifestar que a ella también le dio el contagio, pero fue leve y se curó pronto.

¿Cómo venció el Covid?

Una doctora me recetó los medica­mentos Ivermectina, Tamiflú, Me­latonina, por mencionar algunos.  Había momentos que no podía ingerir la comida porque sentía que tenía la garganta cerrada y herida. Además de los medicamentos, tomé mucho té de cebolla con li­món, canela y jengibre. Eso sí, no tomaba nada frío, siempre me mantuve con el clima natural y no encendía el aire acon­dicionado.

¿Qué mensaje le das a las perso­nas?

Lo que les puedo decir es que se cuiden, que hagan conciencia de que a pesar de que se está pasan­do la pandemia, que no bajemos la guardia. Usemos el cubrebocas, use­mos gel antibacterial y guarde­mos la sana distancia. Entiendo que no es fácil es­tar cumpliendo al pie de la letra las medidas, pero tenemos que hacerlas, porque lo más fácil es contagiarte y que el día de maña­na ya no estén contigo tus seres queridos porque han perdido la batalla.