web analytics
Grupo Canton
Al momento
Director Miguel Cantón Zetina

‘‘En el hospital me cayó el veinte, vi gente ahogándose’’: Jesús B. López Hernández

El locatario del mercado Pino Suárez, asume error de no cuidarse del covid-19, que lo llevó a estar aislado un mes en su casa… y aún no se anima a salir.

Jesús Benito López Hernández, un locatario del mercado José María Pino Suárez, no creía en el Covid-19 y cuando menos lo espe­raba, se contagió. Lo peor del ca­so, es que cree que se contaminó por tocarse la cara.

Ya se lo habían advertido que no lo hiciera, sin embargo, por el sudor, por una basurita en el ojo, fue inevitable no tocarse el rostro.

Desde que se contaminó del coronavirus su vida dio un giro de 360 grados. Lleva más de un mes encerrado en su casa. A su único hijo tuvo que decirle que se salie­ra de casa y regresara cuando to­do haya pasado.

Aunque Jesús Benito Hernán­dez vive junto con su esposa, pa­rece que están lejos, pues tiene que guardar la sana distancia pa­ra evitar contagio.

 

—¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Comencé con un resfriado -en mí es común que me dé resfria­do- y lo que hice fue tomarme un desenfriol, así acostumbro. Me mandé hacer análisis y los resul­tados salieron bien.

Así que le dije al médico que me revisara la garganta y me di­jo que estaba irritada. Me dio un medicamento, lo empecé a tomar y se me bajó la calentura, pero no se quitaba, era leve.

No tenía tos, no me dolía el cuerpo, no tenía diarrea, dicen que se presentan esos síntomas. En los análisis salí que tenía tifoidea.

Cambié de médico porque el anterior se enfermó. Me atendió una amiga de la Similar. Me dio medicamentos, me controlé, pe­ro seguía con la fiebre. Hasta que llegué a la Central de Abasto y sentí cansancio. Regresé a mi casa y a llegar a las escaleras, me cansé muy feo. Dije: esto no es normal.

 

—¿Dónde fuiste hospitalizado?

Cuando le conté a mi familia que me sentía muy cansado, pe­dí que me llevaran a una clínica particular, decidieron llevarme a la Air, porque es un lugar que ya está autorizado.

Pero yo no me quedé hospi­talizado, solamente fui a con­sulta, me hicieron la prueba del covid-19, chequeo de pulmones, sangre, y el resultado fue positivo.

En el hospital me cayó el ‘vein­te’, parecía un sueño. Me sor­prendí que en tres horas que estuve, vi que llegaron ocho per­sonas con síntomas similares al mío. Algunos con tanques de oxí­geno, otros no podían respirar, casi se ahogaban.

Cuando supe que había dado positivo al Covid, dije: esto es en se­rio, no es mentira la enfermedad.

 

—¿Cómo te contagiaste?

Sinceramente como yo andaba para arriba y para abajo, nunca me mantenía fijo en el mercado José María Pino Suárez. Yo en mi casa llegaba y me lavaba. Mi esposa me decía que no me tocara la cara.

Ya ves que, por una basurita, una picazón o escurrimiento de sudor, se te olvida y te tocas. Pien­so que fue esa parte, sinceramente.

Hoy en día, en cualquier lado te contagias. Vine a saber después que en el mercado murieron dos o tres amigos, no sé que tan cierto sea eso. En la central de abasto, lo mismo. No es nuevo. Eso me pasó el 26 de abril.

 

—¿Qué hiciste para sobrellevar el virus?

Después que me hicieron los estudios, me recetaron antibióti­cos y hay un medicamento que me dieron, pero se tiene que pedir con autorización a la Ciudad de Méxi­co, porque es controlado. Se llama Cloroquina (Aralen), pero eso me lo recetaron a mí, por mi situación de salud.

Nadie debe automedicarse porque cada medicamento como puede ayudar, puede perjudicar.

Las personas que tienen Covid deben acudir al médico autoriza­do para tratar la enfermedad.

Imagínate, si yo me hubie­se quedado más tiempo en la ca­sa, esperando a que se me pasara la fiebre, tal vez mi salud hubiese empeorado. El médico me reco­mendó que me quedara en casa y no saliera. A mi hijo le tuve que de­cir que buscara otro lugar para que no se contagiara, mientras me re­cupero. Nada más vivo con mi es­posa y ella toma la sana distancia y las medidas para evitar contagio.

 

—¿Cómo festejaste cuando te dieron de alta?

Me dieron 15 días, ya me valo­ró otra vez el médico, me dijo que había pasado, porque la verdad es que no tuve un cuadro severo. Cuando me dijeron que ya había pasado, me alegré tanto que quise llorar, pero me aguanté las ganas.

Todavía no salgo, prefiero quedarme en casa porque todo afuera puede estar contamina­do. La banqueta por donde ca­minas, la calle, el pasamanos del transporte público, nunca se sa­be. Por ahora no estamos reci­biendo visitas ni visitamos.

 

—¿Qué le dices a las personas sobre tu experiencia?

La gente no cree, todavía está sin cubreboca. En las redes siguen diciendo que no es cierto, pero lo cierto es que los hospitales están quedando saturados. Ojalá que, si te contagiaras tú, y te murieras, pues ya quedara ahí.

El problema es que expandes ese virus y afectas a tu esposa, hi­jos, familia cercana y lo peor es que van a ir a parar a un hospital. Eso sería irresponsable de nues­tra parte. Quédense en casa y por favor, no se estén automedicando, porque podemos dañar la salud propia y de todos.