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El virus de la locura

  • Políticos latinoamericanos, como sacados de un libro de García Márquez
  • Sin circo ni delirios, Ángela Merkel ha demostrado que las crisis dan poder

 

Los tiempos del coronavirus son también los tiempos del delirio y de la ignorancia, que han desnudado a más de uno de los gobernantes del mundo.

Lamentablemente muy pocos Jefes de Estado y de Gobierno se escapan al disparate, a la ocurrencia, en estos días que en lugar de opiniones ruidosas se requiere de inteligencia, de método y organización.

En momentos de crisis profunda, escasea en el mundo un liderazgo transformacional, que motive y dé confianza al pueblo, que dé muestra de ideas creativas e innovadoras que nos señalen el camino en medio de la tormenta que amenaza con naufragar a todos.

En cambio, la pandemia dibuja tristemente a gobernantes pintorescos, con formas y modos propios del realismo mágico. En Latinoamérica no hay un sólo Jefe de Estado que no pudiera encarnar novelas de Gabriel García Márquez, Roa Bastos o Mario Vargas Llosa.

Ahí están como ejemplo los mensajes y decisiones que han tomado, que rayan entre lo irreal o extraño, pero que son parte de ese escenario cotidiano de los países que gobiernan:

  • El nicaragüense Daniel Ortega organizó una gigantesca marcha contra el coronavirus en Managua a la que bautizó como ‘Amor en tiempos del Covid-19’, contradiciendo todas las indicaciones para frenar el virus.
  • Otra integración experta en la fantasía y la realidad, que sólo los grandes maestros de la novela latinoamericana podrían imaginar, ocurrió en México el día en que el Presidente López Obrador explicó en una de sus ruedas de prensa, cómo los santos funcionan como un ‘escudo protector’ ante la pandemia y otros males que golpean al país.
  • O Maduro que ha instalado 50 hospitales para enfrentar la pandemia pero la mayoría no tiene insumos médicos ni luz ni agua y apenas 80 camas con respiradores, ¿pero qué dice Nicolás Maduro? Que Venezuela posee una pastilla que cura el virus. “¡Cuba va a la cabeza, siempre a la vanguardia, con el Interferón, una medicina creada con tecnología médica cubana!”.

Las cifras oficiales de contagios generan sospecha, pues mientras que en Brasil (país vecino) reportan más de 330 mil infectados, Venezuela sólo reconoce 882 infectados… ¡Ya sólo le falta que Chávez se le aparezca de nuevo como un pajarito!

Bolsonaro, lamentablemente, tampoco es producto de la imaginación de García Márquez, es tristemente otra mala pasada de la realidad. Hace 8 días el Presidente del país más grande de Latinoamérica participó en una concentración masiva frente a palacio acompañado por once ministros de su gobierno donde exigieron la apertura de empresas no esenciales.

Todo ocurre mientras Brasil rebasa ya los 20 mil muertos. Jair Bolsonaro ha insistido a las autoridades sanitarias de su país el uso de la cloroquina [es un fármaco que se utiliza en el tratamiento o prevención de la malaria] como remedio contra la peste.

Y como la crisis de liderazgo no se mide por el tamaño del país, por ideologías políticas (conservadores o populistas) o modelos económicos (neoliberales o comunistas), Trump ha estado a la cabeza en desatinos, el último de ellos fue sugerir que habría que probar si inyectando desinfectante en la sangre o tomándolo se podría curar del Covid. Aunque antes ya había sugerido medicamentos como la cloroquina.

Hoy el republicano está debilitado y en los Estados Unidos se menciona con insistencia que el virus podría terminar matando la reelección del multimillonario.

No deberían ser tiempos para que los gobernantes se tomaran la ligereza de hablar sin pensar, pero hay que admitir que casi todos los Jefes de Estado subestimaron la pandemia y hoy enfrentan el precio de sus decisiones iniciales valoradas con el costo de vidas, de problemas económicos e incluso de crisis política.

Una excepción a la regla ha sido Ángela Merkel, que en medio de liderazgos fallidos ha demostrado gran capacidad para manejar la crisis por el coronavirus, lo que la ha colocado en el centro de la escena mundial por ‘dar la talla’ en tiempos de tormentas.

Merkel es de los muy pocos Jefes de Estado del mundo que lideran y según expertos esto se debe a la gestión política que la canciller alemana dirige, la cual armoniza las finanzas que deberá llevar los recursos que permitan un eficaz manejo de la emergencia sanitaria.

Lo que el mundo ve en Alemania no es ningún milagro como el de la posguerra, todo es producto de una previsión y planificación que le permitió al gobierno contar con camas, equipo médico y pruebas de laboratorio suficientes para controlar rápidamente la epidemia.

Ahí están los datos que lo demuestran:

Hoy que la pandemia está de bajada en Europa, los vecinos de Alemania como Francia han registrado hasta 28 mil 289 muertos, mientras que los teutones hasta ayer contabilizaban 8,352 fallecimientos.

Hoy Alemania está regresando a la ‘nueva’ normalidad, es el primer país que ha puesto a rodar el balón en los estadios de futbol y esto, dicen los que saben, se debe a que Ángela Merkel ha hecho lo esencial: tomar decisiones transparentes y consultadas con científicos y expertos que tienen hoy al país domando la pandemia.

Sin circo, sin delirios y sin realismos mágicos traídos involuntariamente a la actualidad, Ángela ha demostrado que estas crisis dan poder… pero también impunidad para aquellos que no dan la talla y que al final del
brete sólo alcanzan a decir: yo no fui.

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