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julio 24, 2021

Columnistas

EL TABASQUEÑO – El Fantasma de Villalpando

  • La tarde que conversé con un muerto que no sabía de su desdicha
  • Macuspana marcada por tintes de desgracia o de una ‘maldición’

 

El misterio del futuro del hom­bre, según el polémico filósofo Friedrich Nietzsche, radica en la creencia de que el destino es el que finalmente ejerce su in­fluencia sobre nosotros y define lo que existirá o sucederá.

La tarde anterior a la caída de Roberto Vi­llalpando discutíamos él y yo frente a dos tazas de café la tragedia griega que ha protagonizado cada gobernante que ha tenido Macuspana y que entre todos —incluido por supuesto él— lo han sumido en problemas y enredos que le dan tintes de desgracia o de una ‘maldición’ que vie­nen pagando los indefensos macuspanenses.

Esa tarde yo no sabía que conversaba con un muerto, políticamente hablando, y estoy muy seguro de que tampoco él conocía de su desti­no. Lo escuché, eso sí, molesto por la falta de reconocimiento a su labor; justificaba que los enormes cráteres que tanta molestia causaron en la cabecera municipal y hasta en el propio San Carlos, eran en realidad obras de drenaje como nunca se habían hecho y que era dinero enterrado que nadie agradecía.

Pero el día siguiente, el camino del Gobierno completo de Macuspana se había bifurcado, en punto de las 11 de la mañana una llamada movió el destino, Villalpando se apartó de una tropa de indígenas choles que lo tenía sitiado con reclamos, fue ahí que de golpe se descubrió fantasma, su mandato estaba muerto y lo supo al oido en voz del gobernador.

Horas antes, ante aquellos cafés negros, —como su suerte— el Presidente Municipal no había mostrado desasosiego, su trato humilde daba muestras de un hombre de carácter emotivo, sensible, nervioso, en momentos pasivo, no reacio como suelen ser algunos hombres de poder.

Percibí alegría en él cuando contó que ese día había entregado cerditos en una comuni­dad, esa emoción abrió la puerta para contarme su historia que resumiré en sus orígenes como empresario farmacéutico y constructor que siempre combinó con su profesión de contador público, que, cosas del destino, lo llevó a tocar puertas desde muy joven al despacho contable de Rosalinda hace muchos muchos años y su agradecimiento con aquella familia.

Su llegada a la Presidencia Municipal estaba ligada a esos destinos, pero lo que no midieron, ni él, ni quienes lo eligieron para ser candidato, era su falta de talento político, de preparación para ser alcalde, pero esencialmente: que le gustaba combinar la política y los negocios.

El fantasma de Villalpando, cuando se des­cubrió muerto urdió lo primero que le vino a la mente para excusar su salida, primero aceptó que había enfermado de Covid-19 [antes lo había negado] y ahora una posible reinfección le impedía continuar.

Quizá pillado por él mismo en su disparate, agregó un nuevo absurdo: una rodilla con los meniscos rotos, que requería una operación urgente, dejaría sin alcalde y sin cabildo a Ma­cuspana [un procedimiento en realidad ambu­latorio] o para decirlo a la mexicana: tan bien que íbamos pero me chingué la rodilla.

La noche de su dimisión volví a hablar con él, me aseguró que tenía 12 días que le había presentado su renuncia al gobernador y que ahora lo hacía oficial al Congreso Local, ¿y por qué renun­cias?, le insistí, “porque primero es mi salud, no puedo andar rengueando”, machacó.

Pero al final de la charla agregó algo más, un argumento que me pareció al fin con más con­gruencia: la situación financiera de Macuspana es insostenible, el ayuntamiento tiene deudas heredadas, todos los regidores están demanda­dos y multados por laudos caídos de administra­ciones pasadas, el presupuesto es insuficiente para tantos reclamos y que de esa manera era prácticamente imposible gobernar, según él. Osea que tiraba el arpa.

La objetividad dice que de acuerdo con el Ór­gano Superior de Fiscalización del Estado, hasta el momento la administración de Villalpando no ha solventado 26 millones 699 mil 818 pesos, correspondientes al último trimestre (octubre-di­ciembre) de la Cuenta Pública 2018 y que aún no se conocen los dictámenes técnicos de la cuenta 2019, donde podrían haber nuevas irregularidades.

Entretanto, en Macuspana siguen las mismas hondonadas que cavó Villalpando y nunca termi­nó, la misma falta de empleos, la misma pobreza, el mismo olvido… Lo único nuevo es un concejo que ningún macuspanense eligió y al que el caprichoso destino o fortuna ha puesto para terminar la obra griega que el edil empezó y que aún no sabemos si terminará como una tragedia escrita por Sófocles o una tragicomedia de humor corrosivo de Aristó­fanes, como la de Cuco Rovirosa.

Hoy, el fantasma de Villalpando vaga por Villahermosa, camina sin renguear, se pasea por los clubes de precios y se da el pequeño lujo de comprar una pantalla gigante, como si nada hu­biera pasado, o más bien, corrijo, como si gobernar hubiera sido un juego, un reality show en el que ayer simplemente quien dicta las reglas le dijo: «gracias por participar».

 

TWITTER: @HECTORTAPIA_

@ELTABASQUENOMX

 

 

«Una sola piedra

puede desmoronar

un edificio»

FRANCISCO DE QUEVEDO

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