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El Tabasqueño

TABASCO Y LA AMENAZA DEL <<PUEBLO POTEMKIN>>

 

  • Inundación, pandemia y 13 años de crisis económica
  • El presupuesto 2021 insuficiente; urge inversión privada

 

El Gobierno de Tabasco ha dado por culminada la emergencia por las inundaciones y al mismo tiempo ha decretado el arranque de la recons­trucción, anunciando que entre éste y la Federación destinarán más de 10 mil millones de pesos.

Pero debe quedar claro que la reconstrucción de Tabasco no pasa sólo por la recupe­ración de la infraestructura dañada. El Gobierno debe sumarle el efecto de la pandemia por el Covid-19 que aún no culmina, pero además, no se debe olvidar que el estado arrastra una crisis económica prolongada durante 13 años: cinco por las grandes inundaciones de 2007 a 2011, y seis más por la caída de los petroprecios que en sus mejores tiempos llegó a derramar en la zona 65 mil millones de pesos anuales.

El año próximo, de acuerdo a datos publicados en el Presupuesto de Egresos de los últimos ocho años por la Secretaría de Finanzas, será de vacas flacas para el Go­bierno del Estado. Una revisión a sus reportes trimes­trales muestra que los 54 mil millones, que se estima en el ejercicio periodístico que el lector tiene en sus manos, pueda gastar el actual gobierno en 2021, serán los recur­sos más bajos en casi una década y solo comparable con lo desembolsado por la administración de Arturo Núñez Jiménez en su primer año de gobierno.

Digan lo que digan, el crack económico empezó con la crisis energética y del petróleo: cuando bajan los in­gresos petroleros Tabasco recibe menos presupuesto. Y las empresas de la construcción, proveeduría, servicios y bienes raíces, se afectan.

La actual administración no debe cometer los mis­mos errores que la de Arturo Núñez, que no estableció un programa para atraer inversión directa. Urge un organismo sin rollos ni cifras alegres que opere desde la Secretaría para el Desarrollo Económico y Competitivi­dad (Sedec), que se encargue con un equipo de expertos y mucho dinamismo de atraer inversión, como lo están haciendo Querétaro, Guanajuato y Puebla.

Dejar de seguir esperando que la Federación siga enviando recursos y todo lo demás. Porque con ese presupuesto de 54 mil millones de pesos estimados para 2021, va a ser muy difícil que el estado pueda salir adelante, pues todo se tendrá que hacer con las partidas que envíen de la Tesorería nacional. Por supuesto con esa «colcha» no va a alcanzar y, si a eso le agregamos que ninguno de los municipios del estado —incluida la capi­tal, Villahermosa— están enfocados en atraer inversión privada directa, pues vendrá un déficit presupuestal.

Al día de hoy el Gobierno no ha anunciado plan o programa para el aprovechamiento de los incentivos fiscales que el Presidente anunció para la frontera sur y que beneficiarán a Tabasco en los municipios de Tenosi­que y Balancán, al bajar el IVA del 16 al 8 por ciento y el ISR del 30 al 20 por ciento. Aquí podría abrirse una gran oportunidad para que esa unidad especial de atracción de inversión directa atraiga a empresas del norte y centro del país, que además de beneficiarse de los incentivos fiscales busquen abrir o fortalecer sus mercados hacia Centro y Sudamérica.

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Mediante un ejercicio periodístico pude obtener los montos de los presupuestos anuales ejercidos por el Gobierno del Estado a precios del año 2020; esto es, se eliminó la inflación y se obtuvieron los montos equiva­lentes a precios vigentes.

De esta manera es posible decir que el presupues­to de Tabasco durante la administración de Arturo Núñez llegó a un máximo de 59 mil 454 millones de pesos en 2015 y a partir de ese año empezó a reducirse el efectivo para la administración pública estatal, lo que implicó menos recursos para obras y servicios que beneficien a la población.

El achicamiento del gasto coincide con la crisis petrolera mundial que impactó ferozmente a Tabasco y Campeche. Hay que recordar que para 2013, con la famosa Reforma Energética, los contratos para Tabasco disminuyeron: Pasaron de 65 mil millones de pesos a 45 mil millones, luego a 20 mil millones y hoy anda rondando entre los 15 y 25 mil millones de pesos.

Núñez Jiménez terminó su administración ejerciendo 53 mil 759 millones de pesos; actualmente la administración de Adán Augusto López Hernández, que logró en su primer año un incremento presupuestal de 56 mil 464 millones de pesos, para el actual ejercicio 2020, si bien el Congreso del Estado le aprobó un pre­supuesto de casi 53 mil millones de pesos, las gestiones del gobernador y demás alianzas le permitieron llevarlo a los 57 mil 721 millones, a pesar de las dificultades en la recaudación por causa de la pandemia del Covid-19.

Pero el próximo año parece que ya no estará tan fácil. El Congreso del Estado le autorizó al Ejecutivo local ejercer 52 mil millones de pesos, monto menor por casi mil millones de pesos al presupuesto original de este año que aún no acaba.

Para el 2021, a pesar de las gestiones que pueda hacer, el gobierno estatal estará limitado por la crisis internacional y nacional post pandemia. Eso sin contar con la inflación anual, por lo que es posible estimar que el presupuesto 2021 difícilmente pasará de los 54 mil millones de pesos, un recurso similar al que ejerció Arturo Núñez Jiménez en su primer año de gobierno.

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Este año la pandemia del Covid-19 puso en jaque a todas las economías del mundo, algunas con mayor poder de resiliencia, otras menos.

Aunque Tabasco no adquirió deuda por la pande­mia, sí ha adquirido nuevos empréstitos, a finales del año pasado y a mediados de este, por 2 mil 500 y 300 millones de pesos respectivamente, las cuales lamen­tablemente están sirviendo para paliar los pagos de fin de año a salariados, y no como marca la Ley de Deuda Pública, que establece que solo se contratará deuda para inversiones públicas productivas, que generen ingresos.

También algo en lo que coinciden los últimos tres gobernadores de Tabasco: Andrés Granier, Arturo Nuñez y Adán Augusto, es en los subejercicios, en menor o en mayor medida todos han registrado menos gasto del asignado. Tan sólo en el año 2019 se reportaron más de mil 500 millones de pesos sin ejercer en la administración estatal, como si no hiciera falta nada.

Independientemente de los argumentos que se puedan emitir para justificar esta situación, queda claro que el gobierno tiene problemas para planear, gastar o está planeando y gastando mal.

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En 1787 los políticos rusos acuñaron la expresión «Pueblo Potemkin», originada en una visita de la sobe­rana Catalina la Grande con motivo de los festejos de la anexión de Crimea.

El comandante en jefe del Ejército ruso y gran almirante de la Flota del Mar Negro, Gregory Alexan­drovitch Potemkin hizo edificar bastidores y fachadas pintadas a lo largo de la ruta de Catalina, para presentar pueblos idílicos en la recién conquistada tierra y encubrir la situación catastrófica de la región.

«Así pues, durante la visita de Catalina, pasaron por varios de estos pueblos de ficción, que además siempre eran el mismo, pues al terminar la visita el pueblo ficticio era desmontado y se volvía a montar en otro emplaza­miento distinto que sería visitado después».

La zarina regresó engañada y convencida de que se estaban haciendo políticas correctas para llevar bienestar a su pueblo. Desde entonces las «aldeas Potemkin», «pueblos Potemkin» o «ciudades Potemkin» se ha aplicado a cualquier simulación alentada desde el poder para esconder una realidad pobre sobre una fachada enga­ñosamente seductora.

«Ciudad Potemkin» se montó el 18 de octubre pasado, cuando días antes de que el Presidente López Obrador visitara Dos Bocas, la secretaria de Energía mandó a componer la carpeta asfáltica de la entrada a la obra, a pintar guarniciones y colocar plantas y flores para que el Presidente viera «bonita» la obra.

Tabasco ya tuvo en el arranque del gobierno un plan serio de austeridad y ahorro (del que no se informó en qué se utilizaron esas economías), pero frente al presupuesto que está aprobado, carece de un programa para reactiva­ción económica. Urge Inversión privada y pública agrícola, acuícola y expertos en traer inversiones privadas.

Los tabasqueños ya no están para cifras alegres, ni anuncios de reconstrucciones que no resuelvan los proble­mas de fondo que tiene el estado como son el desempleo, la pobreza y la falta de oportunidades, Tabasco no debe con­vertirse en una «aldea Pontemkin», osea pura ilusión.

 

 

“Los presupuestos

no son más que declaraciones

de prioridades”.

JEFF MERKELEY

 

 

 

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