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El Tabasqueño

CORSARIOS AL ABORDAJE

 

  • Nuevos y viejos «piratas de la política» se alistan a colarse en las boletas
  • A pesar de la pobreza de aspirantes, hay algunos peores

 

Entre los años 1706 y 1718, durante once años, la isla de la Nueva Pro­videncia, en las Bahamas, cuya capital es Nassau, se convirtió en la República de los Piratas: un territorio tomado como base de cosarios caribeños, donde asom­braba el autogobierno que estos ladrones y barba­janes lograron establecer mediante un «código de conducta» propio e informal, que permitió gobernar la isla y desde ahí desatar el caos en el comercio y navegación de las Indias Occidentales.

Henry Avery, apodado «El Rey de la Piratería» por ser el más famoso de los corsarios y el más bus­cado del mundo, fue quien fundó esa «República de los Piratas», cuando llevó su navío el «Fancy» al puerto de Nassau cargado con un botín.

Avery sobornó al rey de la isla y la convirtió en un puerto desde el que los corsarios podían ope­rar sin incidentes, pese a que los reyes luchaban sin resultados por combatirlos.

El gobernador de Bermudas llegó a contabilizar que en la isla había más de mil piratas, los cuales llegaron hasta a elegir por votación a «Bar­banegra» como cabeza de «la República».

Lo más curioso es que estos granujas saqueadores gestionaban sus asuntos según un código pirata que obligaba a gobernar sus barcos democrática­mente, compartiendo el botín y seleccionando y deponiendo a sus capitanes por voto popular.

En Tabasco no estamos tan alejados de esas épocas sin honor. Para esta elección nos vamos enterando cómo nuevos y viejos «piratas de la política» se alistan al abordaje en las boletas elec­torales para regresar a los ayuntamientos que ya gobernaron y volver a saquearlos con impunidad, pues algunos de ellos arrastran en su curriculum hasta 13 demandas penales estatales y federales.

Siendo Tabasco el laboratorio de la Cuarta Transformación no se establecieron reglas que impidan que «corsarios de la política», sigan abordando candidaturas, y parte de la culpa la tienen los órganos electorales y judiciales que abrieron la puerta a ¡10 partidos políticos!

Muchos de ellos no buscan ganar si no ver qué sacan «aliándose» con quien les llegue a un precio o negociando puestos, obras o negocios. Es verdad que hay candidaturas con personas que tienen una valía avalada por su trayectoria profesional, pero lamentablemente hay muchos que están ahí por su «pedigrí político» o por su verborrea o peor aún, su capacidad para mentir.

Mientras nuestra democracia goza de un ex­traordinario momento, con gobierno electos en procesos con votaciones contundentes, nuestro sistema de partidos pasa por el peor descrédito, sin cuadros valiosos y obligados a recurrir a esos despiadados «Barbanegras».

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En Tabasco —y el país entero— no se aprecia una transformación desde el Congreso, que cree leyes que obliguen a los órganos electorales (INE-IEPCT) a investigar con bisturí a los candidatos de todos los partidos; que no se cuele el crimen organizado, que se apliquen filtros de corrup­ción que eviten que a las administraciones sigan llegando personajes marcados por la sociedad, pero a los que el sistema político les sigue per­mitiendo llegar a las arcas municipales para saquearlas, convirtiéndolas en islas manejadas como «repúblicas piratas» o cuevas de ladrones.

Así empieza el 2021, con los partidos y órganos electorales como una coladera que deja pasar de todo, a expertos que una vez que estén en campañas pelearán con guerra sucia, entregarán despensas comprando ideales. Políticos que le dan la mano al ciudadano y le muerden la otra, mientras los ciuda­danos se verán bombardeados de anuncios de radio, televisión y ahora en las «benditas redes sociales».

Vienen días contrastados: de mucho cinismo y corrupción, pero también los hay esperanzadores, de quienes traen una visión distinta que ofrece­rán apertura para desarrollar nuevos modelos de gobierno. Es importante que los ciudadanos estén más participativos en esta elección, que sepan rechazar las malas prácticas movidos por la obligación de regenerar la política.

No nos dejemos engañar por aquellos que se di­cen demócratas, pero que cuando dejan de ver futuro en el partido al que pertenecen, en vez de ponerse a trabajar, tiran la chaqueta que por años portaron para buscar acomodo en otro partido, pero eso sí lo hacen haciéndole creer a los electores que su deci­sión tiene un fin cívico-democrático, y no un frívolo interés personal [Andrade-Fócil dixit].

Claro está que si todos estos personajes se mudan con total facilidad a otro partido es porque hay partidos dispuestos a recibirlos con los brazos abiertos, ahí se aprecia que son alianzas que no persiguen fines democráticos sino intereses políticos-económicos, pasando por encima de los propios militantes que pican piedra por años.

Esta elección no estará exenta de estos «corsarios políticos barbajanes», que son capaces de decir en público una cosa y en privado hacer totalmente lo con­trario. Esos son a los que hay que cerrarles el paso, por dañinos, porque vienen por el botín y no les interesan ni los ciudadanos ni el territorio que les toque gobernar.

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A pesar de la pobreza de aspirantes que se apre­cia, no todos son iguales, hay algunos peores:

  • En Macuspana, el municipio donde nació el Presidente de México, José Eduardo Rovirosa ha sido dos veces alcalde y en ambas hizo un trabajo lamentable, en su último trienio el Congreso local le reprobó sus tres ejercicios fiscales con una obser­vación de más de 300 millones de pesos. Y tiene abiertas 13 demandas penales por corrupción y aún así el Partido Encuentro Social (PES) lo premió con otra postulación para que repita por tercera vez por Macuspana.
  • En Tacotalpa, Efraín Narváez Hernández, ex alcalde de Tacotalpa finalizó su administración con la cuenta pública 2018 reprobada por el Congre­so local, sin que hasta el momento se hayan aclarado las observaciones hechas en su momento por el OSFE, hoy está enlista por el Partido Revolucio­nario Institucional (PRI) para intentar hacerse de nuevo de la administración municipal.
  • También en este proceso habrá candidatos de «pedigrí político» como el de Fabián Granier Calles, a quien se le apoda «Favioncito» porque durante el sexenio en el que su papá Andrés Gra­nier fue gobernador, usaba el avión del Gobierno del Estado para irse de fiesta con sus amigos; además repartía dádivas en una oficina que instaló en la Quinta Grijalva haciendo ilegal «proselitismo». El «Chelito Jr» se dice perseguido político de Arturo Núñez, pues fue acusado por el SAT de evasión fiscal por no haber pagado 6.2 mdp y encarcelado en 2016 y en 2018 por no asistir a firmar al Creset. A este «bebesaurio» lo verás moverse por el distrito VI local abanderado por el PRI.

Las candidaturas no están completamente definidas, pero los ciudadanos tienen que saber que en cada elección está en juego la democracia, sus derechos y la exigencia de ser respetados como interlocutores de la vida social.

Hoy más que nunca, si creemos realmente que el país se dirige hacia un auténtico cambio, se requiere de mucha fuerza moral; que habrá miles de candidatos y que costará trabajo elegir al menos malo, ante esta disyuntiva sólo queda estar bien informados, seguir y votar por quien consideren que lo hará mejor. No hay candidatos ideales, pero en la medida de lo posible evi­temos que Tabasco se convierta después de estas elecciones intermedias en cuevas de ladrones, en islas de piratas donde granujas se roban (porque saben cómo hacerlo) impunemente nuestro dinero.

Cuando en seis meses acudas a votar recuerda esta frase: Nunca tanta gente le dará tanto a tan pocos.

 

«La descomposición

 de todo gobierno

comienza por la

decadencia de los principios

sobre los cuales fue fundado»

(MONTESQUIEU)

 

 

 

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