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Opinión

El supuesto diálogo de Merino

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El actual sexenio, que inició Adán Augusto López Hernández que solicitó licencia para hacerse cargo de la Secretaría de Gobernación y que ahora lo continúa Carlos Manuel Merino Campos, comenzó con el “pie izquierdo”, al enviar al Congreso local, -que por cierto- se ha convertido en una “oficina de partes”, varias reformas a leyes del Estado, que han ocasionado la pérdida de libertades y decisiones que estaban en manos de los ciudadanos.

De las primeras fue la llamada “Ley Compadre” que su intención era que la obra pública y las adquisiciones las hicieran de manera directa a los cercanos, amigos, compadres y preferidos de la administración pública.

Además, la ley “Ley Garrote”, que impedía toda manifestación, protesta y marchas, es decir querían que nadie tuviera la oportunidad de hacerles señalamientos o críticas por sus malos gobiernos.

Redujeron el presupuesto a los partidos políticos, el número de regidores y recientemente el número de diputados locales, sin duda quieren un gobierno autoritario y dictatorial.

Dentro de esos cambios a las leyes, está la “Ley Dedazo”, en el que a los ciudadanos se les quitó el derecho de elegir a sus delegados municipales.

La imposición de delegados municipales ha traído como resultado la molestia, protestas y enojo de los ciudadanos. Hay casos insólitos en los que no son de la comunidad o la colonia en los que fueron nombrados, algunos son propietarios de depósitos o tienen cargos en la administración pública, algo que no ocurría.

Las movilizaciones, inconformidades y protestas que ha ocasionado la imposición de los delegados no ha gustado al gobernador, Carlos Manuel Merino Campos, que declaró que los conflictos “no se resuelven bloqueando carreteras, por el contrario, se agravarán y alteran el orden social”.

 

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