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Director Miguel Cantón Zetina
El precursor del neoporfirismo (Foto: Agencia).

El principio del fin

Años de neoliberalismo vieron su cúlmino cuando AMLO llegó al poder.

CIUDAD DE MÉXICO.- El 1 de diciembre de 2018 apa­reció en todos los medios in­formativos del país la nota pe­riodística: “AMLO, presidente de México”, en la cual queda­ron asentadas sus primeras promesas durante su discurso de toma de posesión como jefe del Ejecutivo federal.

Los redactores de la pren­sa destacaron que, de entra­da, Andrés Manuel precisó su postura al tomar las riendas de la Nación: “Por mandato del pueblo iniciamos hoy la cuar­ta transformación política del país; puede parecer preten­cioso o exagerado, pero hoy no sólo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de regímen político”. Prometió acabar con la corrupción y la impunidad, la causa principal de la desigualdad. Para ello, adelantó que promovería una ley para convertir la corrup­ción en delito grave pues no lo era antes.

“Con apego a mis conviccio­nes y en uso de mis facultades me comprometo a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posi­ción para sustraer bienes del erario o hacer negocios al am­paro del poder público (…), he promovido desde hace años la reforma al artículo 108 de la Constitución para eliminar la impunidad y el fuero de los altos funcionarios públicos, empezando por el presidente de México. Podré se juzgado como cualquier ciudadano por el delito que sea aún estando en funciones. Un buen juez por la casa empieza”.

Seguían a estas promesas diversas reflexiones sobre el Estado de derecho; la separa­ción del poder económico del poder político; el gobierno ya no sería un facilitador para el saqueo; sobre las becas a es­tudiantes de cualquier nivel escolar; pensión a los adultos mayores y los apoyos a los ju­bilados del ISSSTE y del IMSS, así como a personas con disca­pacidad…

 

LA CONSULTA POPULAR

Un año y ocho meses después, López Obrador entregó al Se­nado una propuesta para con­vocar a un referéndum para consultar al pueblo si quiere que se investiguen y, de ser ne­cesario, se castigue a sus cinco antecesores por corrupción. Quería que los ciudadanos pidieran la consulta, para lo cual eran necesarias 1.8 millo­nes de firmas (2% del padrón electoral), pero al no alcanzar el tiempo (el plazo vencía ese día), él entregó la iniciativa.

“Voy a dar a conocer nues­tra decisión de entregar un escrito a la Cámara de Sena­dores para la realización de la consulta al pueblo sobre el posible enjuiciamiento (…) de los expresidentes de México de 1988 a la fecha”, dijo en su conferencia mañanera en la cual, antes de firmar y entre­garlo a los senadores, leyó el documento.

 

CORRUPCIÓN Y ALGO MÁS

En la lectura, enumeró y des­tacó los motivos que lo lleva­ron a presentarlo a los legisla­dores:

“Entre el 1 de diciembre de 1988 y el 30 de noviembre de 2018, México vivió un periodo caracterizado por la concen­tración desmesurada de la ri­queza, quebrantos monumen­tales al erario, privatización de los bienes públicos, corrup­ción generalizada, procesos electorales viciados y prácti­cas gubernamentales que des­embocaron en un crecimiento descontrolado de la violencia, la inseguridad pública, la vio­lación masiva de derechos hu­manos, la impunidad como norma y el quebrantamiento del Estado de derecho en ex­tensas zonas del territorio na­cional”.

Esto no ocurrió de mane­ra fortuita, sino como conse­cuencia de la aplicación du­rante cinco sexenios, de un modelo político y económico elitista, antidemocrático, anti­nacional y antipopular.

“Las más altas esferas del poder público, y específica­mente quienes ejercieron la titularidad del Poder Ejecuti­vo, dieron fe en innumerables ocasiones, tanto de palabra como en los hechos, de su ad­hesión a las políticas priva­tizadoras, su determinación de privilegiar a los grandes poderes económicos y de su empecinamiento en estrate­gias de seguridad violentas, inhumanas y contraprodu­centes…” (continuará).