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El exdirector de Pemex. Emilio Lozoya

México

El Entramado: Salinas detrás de Lozoya, Rosario y…

La clase política mexicana, emanada de familias pudientes, cometió grandes desfalcos al erario público; van por ella.

Nuestro personaje con el que arrancamos este capítulo, es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, un economista y priísta que fue director general del ISSSTE y secretario de Energía durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, su amigo y compañe­ro de estudios en la Facultad de Economía de la UNAM, junto con Raúl, hermano mayor de Carlos; Manuel Camacho Solís, José Francisco Ruiz Massieu, Alberto Anaya y Hugo Andrés Araujo. Tiempos en los que al grupo de universitarios se les conoció como “Los Toficos”, en alusión a un chicloso que en la década de los sesentas su slogan rezaba: “Toficos, hum qué ricos”, debido a que provenían de fami­lias pudientes.

También fue tesorero general del IMSS y, durante la adminis­tración de Miguel de la Madrid, subsecretario de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Conclusión, Lozoya Thalmann era un personaje de importan­cia, por su cercanía con Salinas y el resto de “Los Toficos”.

Ni eso evitó que su hijo, Emi­lio Lozoya Austin, el 12 de febre­ro de 2020 fuera detenido en Málaga, España, acusado de un sinfín de linduras que provoca­ron pérdidas multimillonarias a Pemex; paraestatal de la que el presidente Peña Nieto lo man­tuvo como director general de 2012 a 2016, tiempo en el come­tió cohecho, defraudación y lava­do de dinero.

EL JUNIOR

El junior, como uno de los hombres más cercanos a Peña Nieto, en diciembre de 2013, presuntamente aceptó cinco millones de dólares de la cons­tructora brasileña Odebrecht, para que le adjudicaran la mo­dernización de la refinería de Tula, Hidalgo. El dinero se en­tregó en cinco partidas, entre 2013 y 2014.

Aunque fue escandaloso el asunto, el caso en su contra se centra en la compra que hizo Pemex de la planta de fertili­zantes Agronitrogenados, pro­piedad de Altos Hornos de Mé­xico, por la que pagó cerca de 500 millones de dólares, cuan­do su valor real era diez veces menos: 50 millones de dólares.

ACUSACIONES CONTRA PEÑA

Después de que se dieron a conocer estos hechos, el hijo del amigo de Salinas huyó del país. Pero desde su escondite, ante el asedio judicial, lanzó acusaciones en contra de Peña Nieto, Luis Videgaray Caso, exsecretario de Hacienda, y el expresidente del Consejo de Pemex y exsecretario de Ener­gía, Pedro Joaquín Coldwell. Reveló que éstos avalaron la compra. Engallado, incluso, pidió que Peña Nieto fuera ci­tado a declarar.

Al final, luego de nueve meses de andar a salto de mata, Lozoya Austin fue dete­nido en una de las zonas más exclusivas de la provincia de Málaga. Pero no pisó la cárcel, porque un juez federal así lo ordenó, al decidir que la pri­sión provisional la pasara en una clínica médica donde le atendieran algunos males que le aquejaban.

EL AMORCITO DE ROSARIO

Rosario Robles provenía de la izquierda llamada maoísta, una corriente inspirada en el comunismo chino de Mao Tse Tung, antes de iniciar su ca­rrera política en el PRD (del que llegaría a ser dirigente nacional entre 2002 y 2003); época en la que políticamente coincide con López Obrador y hasta llegaron a ser aliados.

En 1998 llegó a la jefatura de Gobierno del Distrito Fe­deral, luego de que Cárdenas solicitara licencia para con­tender por tercera ocasión a la Presidencia; mientras López Obrador, como candidato del PRD, buscaba –y ganó– la jefa­tura de Gobierno de la capital.

CAYÓ EN EXCESOS

Rosario comenzó a perder el piso desde que se convirtió en la primera mujer en ostentar el cargo de jefa de Gobierno, y como tal se sintió presidencia­ble y comenzó a caer en excesos personales y políticos. Ya había aparecido en escena el empre­sario Carlos Ahumada, de quien se enamoró a grado tal que le abrió las puertas a los negocios de la construcción en varias de­legaciones (hoy alcaldías).

En reciprocidad, él comen­zó a apoyarla –con dinero, se entiende– para que le pintaran bien las cosas al PRD en los co­micios del 6 de julio de 2003.

Para entonces Salinas ya la había acercado a Peña Nieto, quien co­menzaba a despuntar en el mapa político del estado de México, en­tidad que gobernaría de 2005 a 2011.

Continuará…

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