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Fabiana Maribel Zepeda Arias, titular de la División de Programas de Enfermería del IMSS, pidió respeto, seguridad y solidaridad para el personal de salud.

México

El ejército de blanco

Ellas son una base importan­te del personal de salud que se arriesga ante este virus.

Son el ejército de blanco, los que en lugar de fusil ocupan una bata y material clínico para apoyar a las víctimas duran­te la pandemia, su campo de batalla es una clínica o un hospital. Por vocación per­sonal, el sector salud arriesga su vida.

En este grupo de valientes, están las enfermeras, enfer­meros y camilleros quienes en las últimas semanas han tenido exhaustas jornadas de trabajo, también han reci­bido ataques por parte de un sector de la población como denuncia la enfermera San­dra Alemán

Explica que al estar acom­pañada de sus tres hijos, frente a una tienda de con­veniencia en San Luis Potosí, por llevar su uniforme puesto recibió insultos y agresiones.

“Fui a dejar a mi hija y pasé a comprar un café antes de llegar a mi trabajo, al mo­mento de salir y llegar a mi coche unos niños me rocia­ron de jugo, refresco y café “, dice.

Al momento que gritaban que no se les acercará porque tenía Covid-19, ante esto lle­gó la mamá de los infantes y la agredió físicamente.

La primera línea de batalla (Foto: Cuartoscuro)

Cabe señalar que el per­sonal de enfermería tiene un rol fundamental en la detec­ción y el control de las en­fermedades y ahora más que nunca su labor es importante ante el Covid-19.

Por su parte, Miriam He­rrera Villa, enfer­mera que trabaja en el área de Terapia Inten­siva en el Hospital Juárez de México narra cómo es su día laborando y conviviendo con personas contagiadas de coro­navirus.

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“Concluir un día como hoy es muy estresante, cada día nos llegan más pacientes”, agrega, la mujer que atiende a pacien­tes con Covid-19 durante siete horas continuas.

“Siento angustia, siento también miedo por ellos. Sin embargo, creo que podemos llevarles una palabra de alien­to y decirles que no están solos porque noso­tros estamos ahí para apoyarlos”, señala.

Cuando finaliza su trabajo, sigue los protocolos de sanitiza­ción para ir a casa, cuyo trayecto es de hora y media, se baña, se cambia de ropa y sale del hospi­tal; en el traslado a su hogar in­tenta tranquilizarse un poco. Así como ella, varias enfermeras, enfermeros y camilleros han te­nido que separarse de su familia en estos momentos para cuidar­les su salud y no contagiarlos en algún momento de coronavirus.

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