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Analista

El efecto termita

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Las termitas devoran silenciosamente la madera y si uno no se percata a tiempo de su existencia, el lugar donde se han anidado y alimentado se vuelve completamente inservible, no tiene reparación.

Hay más de 3 mil especies y resultan perfectas para una analogía económica que viven países o lugares que son ricos en recursos primarios. Tener abundancia de estos recursos en pocas ocasiones genera riqueza para la población local, se da empleo efectivamente, pero de los más bajos estratos y en los niveles que no requieren especialización.

Pensar que contar con recursos naturales es sinónimo de riqueza no solo es un error, sino que no hacerse consciente de ello en pleno siglo XXI resulta una negligencia para quienes dirigen el rumbo de los países. Donde existe y ha existido abundancia de dotación de bienes primarios, se han convertido en centros de explotación de quienes son dueños del capital y la tecnología para su extracción, explotación y transformación.

El tema está en que no hay transferencia de tecnología, conocimiento, patentes o contratación de mano de obra con alto nivel de conocimiento en las economías locales. Se genera una externalidad económica positiva temporal, al crear empleos masivos de baja paga, se experimenta un crecimiento de micro empresas que dan servicios de apoyo y en el camino se ven favorecidos empresarios locales, que en su mayoría no cuentan ni contarán con los niveles de capital para reinvertir o desarrollar tecnología propia.

El resultado: al terminarse el recurso primario el lugar queda a su suerte, normalmente devastado en materia ecológica, con una falsa idea de riqueza “perdida” y con niveles altos de pobreza y desempleo. Idéntico a una plaga de termitas que nadie nota que está acabando con algo, hasta que es demasiado tarde para tomar acciones. México es rico en recursos naturales, entre ellos el petróleo, que ha sido el sustento de las finanzas públicas durante años. Pero basta ver a Tabasco y a Campeche para comprobar lo que arriba se comenta.

A pesar de ser la fuente de la producción petrolera nacional, NO hay desarrollo y lo peor es que ninguno de los dos estados tiene un plan de mediano plazo para encaminar sus economías a alguna de sus otras vocaciones productivas con potencial de mercado. El futuro nos está alcanzando. El petróleo se va a acabar. Así que se debe pensar más en la próxima generación y no en la próxima elección.

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