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El día después…

Es el lunes 7 de junio de 2021. A nivel nacional, a MORENA le fue “bien” a secas; no logró la cantidad de escaños legislativos para ser mayoría cameral. Tampoco la mayoría de las gubernaturas, ni alcaldías ni congresos locales donde “encuestas” balines los ubicaban como “indestructibles”.

Muchos, casi todos, se confiaron en el bono de popularidad del presidente López Obrador. Ya se vio que el carisma es “intransferible”. En las oficinas de la colonia Roma hay un enorme “sinsabor”. Una cosa es López Obrador y otra los “colgados”, se lee en un tuit de “Lord Molécula”.

La vacunación contra la “peste”, tiene dos meses que inició. El embate de los “conservadores” abunda de esquina-esquina. Los “notables” del morenismo urgen “repensar” el movimiento. Vaya que pesó que el nombre Andrés Manuel López Obrador no apareciera en las boletas.

¿Qué hará MORENA sin López Obrador? es la pregunta que cala hondo. El inquilino de Palacio Nacional ha dado muestras de una impecable “imparcialidad” en la jornada electoral del domingo 6 de junio. “Un presidente no es operador político de su partido; ni cumple caprichos de grupos. Se garantizó un proceso imparcial. Se acabó el tiempo donde el Estado se convertía en maquinaria electoral”, espeta al finalizar la mañanera de ese lunes pos-electoral.

Mi amigo Chucho Ramírez busca respuestas – entre ceja y ceja- a los cuestionamientos más agrios de periodístas opositores, principalmente de los diarios Reforma y El Universal. Algunos muy aventurados afirman que desde el gabinete se facilitaron triunfos para la oposición.

Este escenario ha calado hondo. Es el propio Porfirio Muñoz Ledo quien lo ha señalado, y asegura tener pruebas que en el “momento histórico oportuno” presentará. “Nuestros ojos vieron, dice Muñoz Ledo, como la conjura de Catilina, se convirtió en la conjura de los necios; pero las dagas no han tocado el espíritu del movimiento”, se escucha en San Lázaro, donde la división se hace más fuerte casi al finalizar la legislatura.

De inmediato, los reflectores apuntan a Mario Delgado, entiéndase, Marcelo Ebrard. A Delgado se le culpa de no operar, desde el origen, procesos transparentes, y garantizar candidaturas en su mayoría, a favor de personajes afines al proyecto del canciller Ebrard.

¿Quién le metió el pie a quien los momios dan como el más avanzado político para suceder a AMLO en Palacio? ¡ Sí ! al mismo que fue interlocutor para la adquisición de las vacunas contra el Covid-19… ¿Ebrard huele a Salinas de Gortari? Presunción por su cercanía con el extinto Manuel Camacho Solís. Eso le pesa a Muñoz Ledo, altavoz de quienes no dan la cara…

Contextualizo: En los años 70’s, el “triunvirato dorado” ( Carlos Salinas, Manuel Camacho y Emilio Lozoya Thalmann, padre del “testigo colaborador” Emilio Lozoya) pactaron acceder al poder “juntos” Así fue, Salinas llegó a Palacio Nacional, Emilio Lozoya fue secretario de Energía y Camacho Solís, Jefe del Departamento del entonces Distrito Federal y además, el único con quien el ex candidato del FDN, Cuauhtémoc Cárdenas, aceptaba dialogar tras la “caída del sistema” operada por Manuel Bartlett.

En el camino, Camacho traicionaría a Cárdenas… Marcelo era el “goldenboy” de aquel triunvirato. Eso lo tiene claro un personaje sin “sombra”, que camina -y opera- silente en los pasillos del poder: Lázaro Cárdenas Batel, coordinador de asesores de López Obrador y operador de asuntos “confidenciales” del presidente.

A Muñoz Ledo; Cárdenas Batel le tiene respeto. Desde joven, vio como su padre y el legislador, lucharon contra las imposiciones en el PRI de Carlos Salinas de Gortari; si, cuando Manuel Camacho Solís fue Secretario General del Partido y coordinador de campaña de Salinas… Cárdenas Batel vivió en carne propia las persecuciones…

Ebrard apura el paso; para entonces Emilio Lozoya “despepita todo”. Estrategia tardía. Salinas, en Dublín, golpea la mesa. En la Ciudad de México, Martí Batres está feliz y ha iniciado la refundación de MORENA. Manuel Velasco y Ricardo Monreal se “entienden” bien con los opositores. Ebrard parece quedarse solo, y quizá una llamada a la maestra Elba Esther pueda resolver todo…

Salinas y Elba Esther, le han sugerido dejar la cancillería en el cuarto año, y reconstruirse como político. El bloque interno es fuerte, y parece que se han decantado por Claudia Sheinbaum. Lázaro Cárdenas Batel, ya opera el proyecto, ahora, como Secretario de Gobernación.

En política, decía Gonzalo N. Santos, “el único cadáver es el que yace tres metros bajo tierra”. Usted ¿qué opina? NOS LEEREMOS EN OTRO PURGATORIO, SI DIOS QUIERE.

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