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los datos duros

El despilfarro de la Golondrina y el príncipe

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A diferencia de las administraciones de Fox, Calderón y EPN, el actual Gobierno Federal decidió quitar privilegios a los grupúsculos intelectuales. Como se sabe, la máxima de López Obrador ha sido la “austeridad republicana”. Sin embargo, los caciques culturales quieren seguir enriqueciéndose a costa del erario.

Y eso los ha llevado a buscar “clientes” y “patrocinadores” en gobiernos estatales y municipales. Personajes como Krauze y Aguilar Camín han encontrado nuevos mecenas en las administraciones panistas y priístas.En Chihuahua, por ejemplo, han encontrado una excelente benefactora en la gobernadora Maru Campos.

Hace unos días, el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua asignó un contrato por 34 millones 800 mil pesos para la puesta en escena de una obra de teatro llamada “La golondrina y su príncipe”.Esta adjudicación directa, cuyo rostro está desfigurado por la corrupción y la opacidad, fue otorgada a la empresa Aefe S.A. de C.V., propiedad del director de teatro Alberto Luis Espino de la Peña, quien, por cierto, es director y libretista “La golondrina y su príncipe”.

El contrato, celebrado el 10 de junio de este año, fue rubricado por María Fernanda Bencomo, directora del Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, y fue avalado por la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván y por Marco Bonilla Mendoza, presidente municipal (también panista) de Chihuahua.La puesta en escena, que constará únicamente de 12 funciones, ya recibió 17 millones 400 pesos de anticipo.

La delirante cantidad es mayor al techo presupuestal de 28 millones de pesos del Programa de Estímulos Fiscales para la Cultura y las Artes de Chihuahua “Eká Nawéame”, que, en 2021, apoyó a 75 proyectos en el estado.Actores y dramaturgos han pronunciado su repudio a esta pillería. Sin embargo, en un burdo intento por justificar su ratería, Marco Bonilla Mendoza, ha tratado de justificar el gasto. Pero es imposible. ¡Son un hatajo de cínicos y corruptos! Y su desfalco no es sólo contra la comunidad artística, sino contra el pueblo de México.

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