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ÁNGEL ANTONIO JIMÉNEZ AGUILAR

El Covid le dio tan fuerte que lo hizo convulsionar

“Me empecé a sentir mal, muy mal. Me dolía un poco la cabeza, el cuerpo, y de pronto tuve una convulsión”.

VILLAHERMOSA.- Ángel Antonio Jiménez Aguilar es un comunicador que logró vencer al Covid. Afirma que se contagió cuando acudió al su­permercado a comprar su despensa.

Refiere que tuvo que soportar tres semanas de dolores intensos, fiebre, incluso convulsiones repen­tinas, lo que lo orilló a sentir miedo porque estaba entre vida y muerte.

Con el apoyo de los medicamen­tos desinflamatorios, antibióticos para combatir el virus, así como té de jengibre, poco a poco fue recuperándose.

Hoy se siente afortunado de poder contar su historia y que su padre de la tercera edad no se haya contagiado.

Asegura que lo más difícil para él fue superar la etapa cuan­do le comunicaron que era por­tador del virus que más miedo le tenía: el Covid-19.

 

¿Qué se siente ser un paciente Covid?

No es satisfactorio por los sín­tomas que generan la misma en­fermedad. Yo tomaba las medidas indicadas por la autoridad en todo momento, sin importar que estuvié­ramos al inicio de la pandemia por el Coronavirus.

Incluso, en mi trabajo nos turná­bamos los horarios, pues yo soy co­municador y presto mis servicios en una radiodifusora de Villahermosa.

Cuando recibí la noticia pensé que lo peor había pasado, pero aún estaba por pasar.

De pronto me empecé a sentir mal, muy mal. Me dolía un poco la cabeza, el cuerpo, y de pronto tuve una convulsión.

En mi vida había tenido una reac-ción de esa manera. Ahí me asusté mucho; pedí que me llevaran porque estaba confundido con las reaccio­nes que tenía en mi cuerpo.

Me hice los estudios y como era de suponer: estaba contagiado del Coronavirus. Luego llegó el dolor de huesos y eso sí que es muy doloroso.

 

¿Dónde te contagiaste?

Cuando los casos empezaron a repuntar como nunca antes había ocurrido, pienso que en ese ir y ve­nir del súper fue que me contagié.

Las larga filas de personas eran notorias e iban a abastecerse de ali­mentos. Yo me formé en varias oca­siones para pasar a comprar, porque nada más permitían a una persona por familia.

Lo que a mi me preocupaba eran mis padres, porque yo apoyo a mi familia, estoy con ellos, pero afortunadamente, gracias a Dios, no se contagiaron como me ocu­rrió a mi.

 

¿Te hospitalizaron?

No, no me hospitalizaron; como muchos tabasqueños tuve miedo de acudir al hospital. Tuve miedo en el sentido de que desconocía la enfer­medad que me estaba atacando y me sentía más seguro en casa.

Tenía una fiebre terrible, dolor de huesos, y tenía mucho miedo. Así estuve durante tres semanas.

Como me quedé sin celular, prácticamente estaba desconectado del exterior.

En casa tomaba todas las medi­das para no propagar el virus. Tenía mi propio plato, vaso, cuchara, y me la pasaba en la recámara.

No fueron fáciles esos días para mi. Uno que está acostumbrado al trabajo, a saludar amistades, pues llegas a sentirte triste.

Pero afortunadamente todo em­pezó a mejorar cuando tomé al pie de la letra los medicamentos que me daban y, sobre todo, cuando me decía yo mismo que podía salir ade­lante.

 

¿Cómo superaste el Covid?

Honestamente no recuerdo el nom­bre de los medicamentos que me dieron; era lo que menos me preo­cupaba. Lo que me preocupaba y me llegaba a desesperar, eran esos dolo­res de cabeza. Sentía que el mundo me daba vueltas.

Pero además de los medicamen­tes que fueron para desinflamar, para eliminar bacterias, también tomé el té con jengibre. Es buenísi­mo cuando tienes los padecimien­tos de Covid o la misma gripa y tos.

Eso sí, en el transcurso de las tres semanas había momentos que me sentía bien, en otros momentos me llegaban los dolores de cabeza y pa­recía que iban a ser interminables.

Esperaba con ansias que pasaran los 14 días que causa efectos el Co­ronavirus, y después me empecé a sentir mejor.

 

¿Qué mensaje le das a las perso­nas?

Cuidarse a pesar de que el escenario ha ido cambiando y que la Secretaría de Salud ha indicado que estamos en semáforo naranja.

Hay que tener mucho cuidado y no relajar las medidas, aun así este­mos en semáforo naranja.