web analytics
Síguenos

¿Qué estás buscando?

Columnistas

El Covid-19 y los tabasqueños suicidas

  • Entre la desobediencia y la ignorancia
  • Un error tiene al estado como foco de infección

 

El tabasqueño es un suicida en potencia. Su personalidad impulsiva y agresiva lo lleva a tomar decisiones arrebatadas sin pensar en las consecuencias que sus actos podrían desencadenar, aún a costa de la vida misma.

En últimas semanas ha sido noticia el desafío que hace al nuevo coronavi­rus, al cual mira de frente sin darle importan­cia, se expone en las calles, mientras esta ame­naza real se desliza buscando minar la salud de todos y cada uno de nosotros.

En 2014 un estudio científico realizado en Ta­basco por especialistas en salud mental conclu­yó que la agresividad impulsiva está presente en 62.71 por ciento de la población. De acuerdo con los especialistas, el suicidio es considerado como un acto de agresividad de hombres y mujeres con una personalidad pasional.

La investigación (alojada en Scientific Elec­tronic Library Online: Scielo.org.mx) revela que el estado de ánimo de los tabasqueños podría es­tar asociado con la toma de decisiones que elijan y ese estado anímico impulsivo está en la mayoría de los casos relacionado “a estar desempleado”, lo que se traduce en no contar con los recursos económicos para alimentar a su familia.

El estudio menciona que la proporción de los tabasqueños con por lo menos un intento de suici­dio a lo largo de la vida es similar a sus reacciones efusivas, lo que podría explicar su desesperación ante los 54 días inéditos de confinamiento.

A este perfil psicológico habría que agregarle la precaria situación económica que enfrentan miles de personas que no están recibiendo un ingreso fijo, lo que produce un enojo social que lleva a conductas contradictorias: arrebatadas, desafiantes, impru­dentes o de desidia, de descuido y falta de interés, ante los mensajes que llaman a no salir de casa.

Advertisement. Scroll to continue reading.

Otro punto a considerar es la ‘mala edu­cación’ que los tabasqueños han recibido a lo largo de los últimos cinco sexenios y que tiene al estado ocupando lugares 31 y 32 en diferentes materias, eso los hace más ignorantes y menos previsores ante la pandemia.

Así que la desobediencia y la ignorancia, en algunos casos, rebasaron las acciones que el gobierno ha venido implementando, donde la responsabilidad social es primordial para no acudir a las acciones coercitivas o a las medidas draconianas del toque de queda o arrestos a los que incumplan con el confinamiento.

 

 

La realidad es que el encierro, la incertidum­bre, la falta dinero y comida han revivido ese gen suicida y es usado de escudo para retar a un virus mortal, en una pelea entre perder la vida en un hospital o morir de hambre en casa.

 

• • •

Advertisement. Scroll to continue reading.

 

Los números de contagios no paran de subir aceleradamente pese a que Tabasco es uno de los 12 estados con menos población de todo el país, con 2 millones 300 mil habitantes, sus nú­meros lo convierten en el epicentro de la epide­mia del coronavirus en el Sureste de México.

¿Cómo explicar que un estado tan pequeño se encuentre entre los 4 de mayor contagio de todo el país? Hay que recordar que las primeras transmisiones fueron importadas por personas de alto nivel socioeconómico, lamentablemente estos individuos no fueron aislados, para ejemplo el ‘caso 31’, una mujer que regresó del extranjero y en lugar de guardar cuarentena asistió a reunio­nes y eventos sin saber que era positivo al Co­vid-19. Cuando la diagnosticaron ya había tenido contacto con 280 personas, entre ellas la hija de un funcionario público que terminó contagiando indirectamente al propio gobernador.

El mal manejo inicial quedó evidenciado con el contagio de cinco funcionarios públicos de primer nivel, entre ellos ¡la propia secretaria de Salud y el vocero especial para la emergencia sanitaria!, que afortunadamente se recuperaron.

Como no se le dio seguimiento puntual al historial de contactos de los primeros casos, ni se aseguraron que las familias con los primeros pacientes de Covid hicieran un manejo adecuado de la enfermedad, los contagios locales alcanzaron a familias completas (de más de 4 personas).

El caso es que, un mes después, el 22 de abril, Tabasco ocupaba el segundo lugar nacional en casos activos por cada 100 mil habitantes. Las medidas estrictas llegaron cuando ya la pande­mia se había esparcido en Villahermosa y muni­cipios de La Chontalpa.

Advertisement. Scroll to continue reading.

Otro aspecto fundamental que falló fueron los filtros sanitarios, al principio sólo fueron co­locados en el aeropuerto, sin tomar en cuenta la enorme movilidad terrestre que tiene el estado al ser considerado un nodo socioeconómico del Sureste, pues por aquí pasan servicios, produc­tos y gente de toda la región.

En conclusión de este apartado puedo decir que los altos contagios que tiene Tabasco podrían deberse (entre otras causas) a: 1. El mal manejo inicial que Salud hizo de los primeros casos; 2. La demora en la implementación de filtros sanitarios en carreteras y terminales y la aplicación tardía de medidas más estrictas; 3. La altísima movilidad que tiene el estado: Gente, transporte y recursos de Campeche, sur de Veracruz, el norte de Chiapas y hasta de Yucatán y Quintana Roo convergen en nuestras carreteras y aeropuerto.

Un cuarto punto y no menos importante: las autoridades confiaron en la responsabilidad social de los tabasqueños y en que tomarían con seriedad las disposiciones para frenar la movilidad y no pasó, la gente no cooperó como se esperaba y hasta el día de hoy con medidas más estrictas siguen saliendo desafiando a la muerte en las calles.

 

• • •

 

Advertisement. Scroll to continue reading.

Para entender porqué Tabasco también está en cuarto lugar nacional de muertes por Covid-19 hay que revisar la presencia de una o más enfermedades crónico-degenerativas que acompañan a la población.

Mire usted: en el estado hay 727 mil personas que padecen diabetes o hipertensión, de acuer­do con el boletín epidemiológico de la Secretaria de Salud federal, estas comorbilidades los ha hecho más vulnerables al contagio.

Imagínese usted que de acuerdo con espe­cialistas el 25 por ciento de la población total del estado, es decir 559 mil personas padecen de hipertensión arterial y sólo un 10 por ciento de ellos está bajo tratamiento y aún así salen a las calles, unos por necesidad, otros -los impulsi­vos- sólo para retar a la muerte, les brota el gen suicida. Un arrebato y se acaba todo.

 

 

“La primera obligación del gobierno es proteger a la gente, no dirigir sus vidas”.

Advertisement. Scroll to continue reading.

RONALD REAGAN

Te puede interesar