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El celo de Gochicoa

La salida de Yolanda Osuna de la Secretaría de Cultura para buscar la candidatura a presidente municipal, ha convertido esa dependencia en un caos, por el abuso, y otras cositas, de Ramiro Chávez Cochinoa.

El celo de Ramiro ha desatado una cacería contra empleados que han sido corridos, mientras el funcionario se rodea de bellas secretarias: harén, agencia de edecanes o fábrica de políticas, aunque las féminas son fuereñas.

Con él, Laureano Naranjo, que “egleó” título de historiador, se pavonea en los presidiums como con Raturo Núñez.

Quizá engaña a Cochinoa de que es íntimo del mero machuchón: la verdad, AMLO ni lo pela; se vio en la prima pétrea (a jodelo) de la Refinería: Laure se arrastraba como perro sarnoso, con perdón de la PB, al igual que Agapito D.L. apaleado como perro cuando se atravesó al preciso. Ambos dos juntos quedaron burlados.

Ni los vio, ni los oyó. Laure tiene como secretaria a su casera, pues el sueldo de ésta absorbe la renta. Tontuelo no es y ahorra, como Ramiro que ya no regala departamento. En Segob no lo soportaban César Augusto ni Marcos Rosendo: se les metía a las reuniones.

A Cochinoa le sabe algo o le surte con la cacería que hace enfrente del Rocanrol.

Esto recuerda a la PB lo que pasa en Paraíso, donde Toño Caldo, el presi mañosipal, anda en campaña con Bety la Bonita para ayudar a su heredero como candidato a diputado.

Doña Bety fue puesta en su lugar por ostioneros de Mecoacán, que se negaron a que se luciera con un programa federal de apoyo a ese sector.

Corrieron al secre que fue a pedir el orden del día de la asamblea. Más vergüenzas pasará por el hueso.

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