web analytics
Síguenos

¿Qué estás buscando?

Columnistas

El caso Lozoya y la fuerza de la imagen

Si usted no vive en una cueva, está seguramente enterado del caso que se sigue contra Emilio Lozoya Austin, ex director de PEMEX en el sexenio de Enrique Peña Nieto, por recibir dinero para la campaña del mencionado expresidente, de parte del gigante constructor brasileño Odebrecht, y posteriormente de operar sobornos con dinero proveniente de la “empresa de todos los mexicanos” a legisladores de oposición, principalmente del PAN y PRD, para aprobar la reforma energética impulsada por su jefe. Pero aquí, lo importante no es el tema legal, porque por principio de cuentas, existen altas posibilidades de que Lozoya no pise la cárcel o de hacerlo, sea por un breve periodo, al haberse acogido a la figura de “Criterio de Oportunidad”, contemplado en el artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Traducción: Lozoya es una especie de “testigo protegido del gobierno”. Y va a contar todo de todo. Desde la red de empresas beneficiadas con contratos multimillonarios, la trama para el retorno de recursos producto de corrupción, actores dentro y fuera del gobierno; lo cual va a corroborar lo que todos sabemos: en México se percibe a la corrupción como una manera habitual de trabajar y como la norma en las altas esferas de poder. Percepción es realidad o, en otras palabras, lo que parece ES. Quien sabe manejar esa percepción, controla las ventajas del momento. Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, esta situación le será determinante con miras a las elecciones de 2021. Pues su discurso sobre la “Mafia del Poder” recibirá un segundo impulso en la mente de los votantes, cuando comiencen a manejarse en medios de comunicación y redes sociales, nombres, montos y mecanismos utilizados en el Lozoyagate. Un verdadero combate a la corrupción sería ver tras las rejas a muchos de los implicados, sin importar su nivel, habiendo sido procesados justamente. Porque, mientras en México alguien se robe mil pesos, lo encierren por “coyuntura” e imagen política, más que por los elementos jurídicos demostrables, y seis años después, quien delinquió salga de la cárcel con 850 pesos de su fortuna mal habida, libres para disponer, el incentivo siempre será seguir robando, pues la rentabilidad es altísima.

Te puede interesar