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‘El arte del gobierno y el de la educación’

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Estrechamente ambos están vinculados, pero ¿qué debemos hacer?

En estos días en que la nación atraviesa un importante proceso político, podemos apreciar escenarios en los que constantemente se confrontan opiniones y críticas para defender una posición que de alguna manera juega un papel importante en la toma de decisiones individuales; por lo qué tan estrechamente están vinculadas la educación y la política y qué tan compleja es cada propuesta, pero lo más importante es qué debemos hacer ante este perspectiva.

La finalidad de la educación, además de desarrollar las capacidades humanas y adquirir conocimientos, tiene la tarea de promover la formación de ciudadanos libres, informados, comprometidos y activos en la vida social, económica y política, con el objetivo de capacitarlos para que contribuyan a la construcción una sociedad mejor toma decisiones, es decir, tiene el poder de cambiar su realidad en beneficio de todos.

La política como interacción-acción, en cambio, permite que hombres y mujeres se organicen, por lo que al definir una forma de gobierno, es para el bien común, para establecer acuerdos que mejoren la vida de la comunidad, siempre que pueda desarrollarse en el futuro. Todos tenemos responsabilidades y obligaciones involucradas.

Cabe resalrar que es un proceso natural de búsqueda del hombre por un estado de bienestar social, estas disciplinas deben permanecer igual. En una actitud perpetuamente activa y participativa frente al conocimiento y su educación, no sólo en la práctica educativa escolar, sino también en la sociedad en cada decisión de actuar, es decir, de ejercer el poder, es decir, la finalización de la educación hasta que pongamos en práctica toda lo aprendido.

Como reflexión, concluyo que si educamos para la democracia, todo lo que niegue esta posibilidad es dañino para la sociedad, por eso reconozco lo valioso y lo mucho que pueden enseñarnos los recientes ejercicios democráticos llevados a cabo en el país, y lo importante que es analizar y reflexionar las diferentes posiciones, sabemos que estas elecciones no significan el fin de un proceso de reconstrucción política.

Sin embargo, se ha logrado establecer un precedente para avanzar de cerca con los gobiernos futuros y sobre el fortalecimiento de nuestra praxis política.

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