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Tabasco

El agua los arrasó, pero no les ahogó el espíritu de buscar el progreso calles

Con fuerza de voluntad y optimismo la mujer volvió abrir su puesto, que está volviendo a levantar de la nada.

María Pérez Pérez es habitante de la ranchería Ixtacomitán primera sección, con las recientes inundaciones lo perdió absolutamente todo, no sólo en su humilde hogar, sino también el puesto que tiene desde hace seis meses y que con tanto esfuerzo logró obtener. Antes se dedicaba a las labores del hogar, pero desde que su esposo enfermó ella es la que tomó el lugar como el pilar de su casa.

María recuerda estar durmiendo en su casa, no pasaban de las tres de la madrugada, y de pronto se levantó al sentir la humedad en su colchón, fue ahí donde se percató que una gran cantidad de agua estaba entrando en su casa, afortunadamente aún no alcanzaba el metro de altura. Avisó a su esposo que seguía durmiendo y juntos salieron de allí para ir a un lugar seguro.

En ese momento, la angustia era tanta que la misma no le permitió pensar por un momento en resguardar sus pertenencias, y aunque lo hubiera querido, no se le habría hecho posible, pues el agua ya se estaba adueñando de su casa, además, primero tenía que ver por su seguridad y la de su esposo.

“Ni tiempo tuve de levantar mis cosas, el agua estaba entrando muy rápido y si me ponía a alzarlas, yo iba a peligrar ahí, es que ya era muy tarde para hacer algo, además mi esposo por su condición no me iba a poder ayudar”, comentó.

USARON EL DOLOR A FAVOR

Ella y su esposo se dirigieron a su pequeño puesto, pero la sorpresa que se llevaron fue tan grande al ver que el agua también lo había reclamado como suyo. Se derrumbaron y lloraron de la impotencia que les causó aquello, sólo podían pensar en el tiempo que dedicaron para tenerlo y que en cuestión de horas ya lo habían perdido.

“Nos dolió en el alma ver que nuestro pequeño negocio se había inundado también, el dolor que nos causó ver todo nuestro sacrificio tirado por la borda, no se valía”, dijo María. Después de un mes y medio de estar fuera de su casa, decidió regresar para empezar desde cero, lavó y desinfectó correctamente, aunque todo quedó completamente inutilizable no fue excusa para derrumbarse, doña María lo tomó como una prueba que la vida 1e puso para demostrar de lo que es capaz de hacer y lograr aún en las peores adversidades.

CON EL DOBLE DE ESFUERZO

“Y mejor dejé de llorar y lamentarme, si con hacerlo no iba a lograr nada, mejor levantaba mi frente y empezaba a trabajar para volver a superarme. Eso que viví y esto que estoy viviendo es una prueba que la vida me está poniendo para ver de qué estoy hecha”.

Ahora volvió a su puesto y poco a poco lo está volviendo a levantar, le costará mucho e incluso el doble que la primera vez, pero está decidida a superarse por ella y por su esposo. Tiene tanta fuerza y coraje en su interruptor que si 100 veces se vuelve a caer, 101 veces se levantará y demostrará que para ella nada es imposible.

 

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