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Tuvieron que improvisar una choza sobre el bordo de contención.

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El agua arrasó con lo material, pero no con la unión familiar

‘Manuelita’ todos los días pide por todas las personas, que al igual que ella están atravesando una situación difícil, puedan salir adelante.

Durante 42 años Manuela Es­trada Morales ha celebrado, sin falta, cada 12 de diciembre a la Virgen Morena, empezando con las mañanitas amenizadas por mariachis, que son traídos por integrantes de la ermita ‘Sagrado Corazón de Jesús’ de la ranchería Monal tercera sec­ción.

Siempre terminan con un Rosario, acompañado de un rico ponche.

Pero este año el 12 de di­ciembre será un día muy dife­rente en su hogar debido a la si­tuación que están enfrentando ella y su familia.

Primero, las celebraciones se cancelaron por la pandemia, y segundo, con las recientes ane­gaciones lo perdieron absoluta­mente todo.

Afirma que además fue un golpe duro para la situación económica en su hogar, pues su principal fuente de ingreso, un pequeño puesto donde vendían pollos y verduras, se perdió con la inundación.

Con mucha tristeza platica que ahora no pueden atenderlo, y mucho menos invertir para reconstruirlo de nuevo.

DA GRACIAS A DIOS

Lejos de lamentarse, ‘Ma­nuelita, como muchos la co­nocen, da gracias a Dios por estar unidos ahora más que nunca, enfrentando esto y todo lo que venga con el más puro y gran amor que brinda una familia que permanece junta ante las desgracias.

“Perdimos absolutamente todo con la inundación, no logramos rescatar nada, pero le doy gracias a Dios que mi familia está completa, no tu­vimos pérdidas humanas. Eso es lo que importa. Lo material lo recupero de nuevo, poquito a poquito, pero la vida de mi familia jamás”, comentó Ma­nuela.

Todos los días pide por to­das las personas, que al igual que ella están atravesando una situación que los pone en una constante agonía, que los hace sentir que no pueden más.

Desea de todo corazón que encuentren la fe que hay en lo más profundo de su corazón, y sobretodo, que no se separen de sus familias, el motor para salir adelante.

También comenta que la fe ha permanecido intacta en ella, no ha cuestionado ninguna de las pruebas que Dios le ha pues­to hasta ahora, las toma como una señal de que cada día debe de superarse por la bendición de su familia y la suya.

Manuela es una de las mi­les de mujeres afectadas por las severas inundaciones, pero aunque está pasando por una situación difícil, con la fe se dan aliento.

Ella nos recuerda que todo es posible si se deposita la con­fianza en uno mismo, y sobreto­do, nunca perder la esperanza.

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