Conecta con nosotros

Opinión

Economía deprimida y deprimente

Publicada

en

240 Visitas

Estamos por concluir la primera mitad del 2022 con un panorama económico muy poco alentador, una economía bastante deprimida por la alza inflacionaria a nivel mundial y por supuesto nuestro vecino EU, le está pegando una paliza al bolsillo de los mexicanos. Y ni se diga lo demoledor que significa para quienes vivimos en el Eden, en nuestro Estado, a pesar de la amplia derrama económica de los diversos programas sociales, según datos de Coneval, la pobreza extrema de 2018 a la última medición en 2021, lejos de disminuir o mantenerse, aumentó.

Pero, ¿que es la inflación? Ese término que nos pone a todos los pelos de punta no es otra cosa que la perdida del poder adquisitivo o poder de compra. Y como si no estuviéramos suficientemente asustados, los datos del INEGI, quién mide estos parámetros mediante el INPC, determinaron que fenómeno inflacionario por el que transitamos, no se había visto en más de dos décadas.

El gobierno federal ha empezado a ejecutar una serie de planes para tratar de encadenar al moustro, tomar medidas de control sean visibles o invisibles, como congelamientos de precios, presión a comerciantes y a productores para que no le suban a sus productos, la prohibición de exportar e importar, entre otros.

Pero lo anterior, lejos de constituir una solución al problema, lo arrecia y agrava, ya que justamente genera el efecto contrario, desincentiva la producción, y si no hay producción se genera desabasto, lo que encarece los precios de los pocos productos que hay para ofertar, abonando con esto a la carestía y afectando mas a quienes tienen menos espalda para cargarla, que son generalmente la clase media y los sectores vulnerables.

Por otro lado, el salario mínimo aun con sus aumentos no logra ajustarse a esta realidad. En síntesis, dicen los que saben de economía que la inflación afecta a los países con alta emisión monetaria y con poca credibilidad.

Los ciudadanos cada vez racionan más la despensa del supermercado, hay alimentos que empiezan a ser sustituidos por otros ante la carestía, si bien es cierto que hay comercios que ofertan productos de primera necesidad a bajo costo, hay otros que se vuelan la barda. En lo que refiere a las frutas y verduras; el limón, por ejemplo, tuvo su temporada arriba de los 100 pesos, el aguacate se mueve entre 140 y 150 pesos, así como el huevo, la carne y el maíz. Ni se diga de la pera, las manzanas, los duraznos y las uvas, con precios que ya no están al alcance de cualquier consumidor.

En los comercios y negocios la inflación también castiga la utilidad, obligando a modificar algunos beneficios un antes ofrecían a los clientes en el servicio. De ahí que nos preguntemos como podemos sobrevivir a estos escenarios económicos, si al subir los precios de los alimentos, quedan menos recursos para otras actividades y servicios, así como para el ahorro, recreación, calzado, vestido y ocio.

Tomando en consideración que ante el problema con la inflación no hay muchas defensas, el único antídoto es que suba el ingreso y que incentive y aumente la producción, lo primero ya fue implementado en el presente gobierno y solo amortigua de alguna manera a quienes tienen empleos formales, sin embargo para quienes no lo tienen tendrán que buscar fuentes alternativas de ingreso, ademas de buscar productos sustitutos, posponer proyectos no prioritarios y eliminar gastos superfluos, entre otros.

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia