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Quemó a su pareja de manera infame.

Veracruz de Ignacio de la Llave

Detienen a petrolero “tira-aceite”

La víctima de 24 años presentó quemaduras de tercer grado. El obrero huyó de Nanchital, pero cayó por droga en Coatzacoalcos dos días después.

FÉLIX NOLASCO

GRUPO CANTÓN

NANCHITAL, Veracruz.- Luego de huir de Nanchital, el pasado miércoles 28 de abril, y esconderse no muy lejos de allí, en Coatzacoalcos, el petrolero José «N» no pudo escapar a la acción de la justicia y fue detenido dos días después por la Policía Ministerial del puerto, acusado de agredir violentamente a su pareja.

Aunque su esposa Lizbeth, de 24 años de edad, no quiso denunciarlo, los médicos que la valoraron cuando fue ingresada al hospital comunitario de Ixhuatlán del Sureste, de inmediato dieron aviso a la policía.

La mujer, que presentaba quemaduras de tercer grado, contó a los galenos que se le había caído el aceite al mover sin darse cuenta el mago de la sartén mientras buscaba unas cosas en la despensa. Por la forma en que las llagas se habían expandido en la espalda de Lizbeth, aquella versión era insostenible. El aceite había sido arrojado a propósito.

Las investigaciones de los agentes de la Fiscalía condujeron a los familiares del propio José «N», específicamente a su hermana, quien señaló como culpable al desgraciado de su hermano.

Reveló a los MP que no era la primera vez que el energúmeno ponía en peligro la vida de Lizbeth, pues el año pasado la golpeó tan salvajemente que tuvo que ser internada en el Hospital de Pemex, donde la trataron por fractura de quijada. En aquella ocasión, Lizbeth perdonó a su agresor y no lo denunció.

Como ya estaba harta la hermana de José de ver el sufrimiento de la cuñada, decidió acusarlo. Apenas supo el cobarde golpeador que la poli andaba tras sus pasos, se dio a la fuga.

ADEMÁS, GOLPEÓ A SU PAREJA

Según la hermana de José «N», que vive al lado de ellos, el miércoles 28 de abril, a eso de las ocho de la noche, escuchó un grito de dolor y luego pedidos de auxilio que se deben haber oído en toda la calle 20 de Noviembre, en el centro de la ciudad.

Ella supo de inmediato que había problemas en la casa marcada con el número 28, donde vivía su hermano José con Lizbeth, y sus dos pequeños, de cinco y tres años respectivamente. Dejó lo que estaba haciendo y salió corriendo a ver qué es lo que sucedía. Conocía a su hermano y sabía que era el causante de los problemas en aquel hogar.

Sintió una rabia incontenible al ver a su hermano golpeando a su joven esposa, aunque ésta ya estaba en el suelo. También notó que la espalda de ella presentaba unas enormes vejigas.

La valiente mujer no lo pensó dos veces al encarar la furia de su carnal, al tiempo que se ponía de escudo para proteger a su cuñada. El petrolero atarantado dio la vuelta, dejando atrás a las dos mujeres. Ya no regresó a la casa.

ES ADICTO A LAS DROGAS

La perdición de José «N» es la droga, y más cuando las cruza. Antes solo le entraba a la mariguana, pero ahora está peor, consume también cristal.

El día en que arrojó el sartén con aceite hirviendo a la espalda de Lizbeth, traía en las venas una o ambas drogas.

Dos días después de su fuga, el 30 de abril, policías municipales de Coatzacoalcos ven caminar desorientado a un hombre. Cuando se acercan, se dan cuenta que está drogado.

Al pedirle una identificación, el hombre se pone bravucón, y cuando los policías intentar detenerlo, se resiste.

Al fin logran inmovilizarlo y encuentran entre sus pertenencias droga. Al llevarlo a la Fiscalía, la base de datos arroja que tiene una orden de captura por un juez, acusado por el probable delito de violencia familiar. La bestia será enjaulada.

tabascohoy.com

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