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Después del 10 de mayo

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Este 10 de mayo, algunas madres despertaron con serenatas, con arreglos florales, regalos, abrazos y muchas felicitaciones y mensajes de reconocimiento por parte de sus hijos.

Esto me hizo reflexionar, en las madres vulnerables, es decir las que tienen hijas o hijos desaparecidos, las que viven en extrema pobreza, a las trabajadoras que no tienen el mismo ingreso que un hombre, a pesar de hacer el mismo trabajo, en las que son denigradas o menospreciadas por el simple hecho de ser mujer.

La conmemoración del Día de las Madres debe ser un llamado a las autoridades para hacer una pausa en el camino y analizar los pendientes en la agenda pública, por ejemplo, hoy en día no podemos hacer oídos sordos al esfuerzo de distintos grupos de mujeres que denuncian la forma en que sus parejas, exparejas o alguien en su nombre las separa de sus hijas e hijos, o que a través actos de maltrato y crueldad hacia ellos busca producir un sufrimiento extremo en las madres.

Hoy las madres no necesitan que se les recuerde lo importante que son un solo día, lo que requieren es que el Estado empiece a saldar las deudas históricas para con ellas, que se encuentre a sus desaparecidos, que el feminicidio de sus hijas no quede impune, que se apoye a las madres trabajadoras, que se retome el presupuesto para las Estancias Infantiles o los refugios para víctimas de violencia.

Es prioritario dar visibilidad a un problema social, y esto implica ponerle nombre y apellido, pues no podemos omitir que éste surge y se desarrolla en un contexto particular, donde las madres están siendo violentadas y no hay consecuencias.

Es una tarea pendiente del Poder Legislativo generar las leyes necesarias, los mecanismos expeditos para reconocer social y jurídicamente todo tipo de violencia, que según el INEGI y la Comisión para Prevenir la Discriminación afecta a 7 de cada 10 mujeres, las cuales sufren algún tipo de violencia, ya sea física o verbal, pero, sobre todo se debe de penalizar a quien realice estos actos, con el único fin de garantizar la máxima protección a la mujer, a su derecho de maternidad y a una sana infancia.

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