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(Foto: Especial)

México

Desmembró a su madre

Bajo los efectos de enervantes, un hombre asesina y descuartiza a su progenitora, una anciana de 70 años de edad. Consternación en el municipio.

OTHÓN P. BLANCO, QUIN­TANA ROO.— En el poblado de Morocoy todo mundo se co­noce y se da los buenos días, si alguien va al mercado no es ra­ro que se detenga a platicar y al despedirse se prometan ir a vi­sitarse.

Por eso la vecina de doña Vicki estaba muy extrañada, era miércoles 30 de septiembre y no la había visto asomarse a la puerta de su casa en varios días, ni la había visto andar trajinan­do por el traspatio.

Incluso, la anciana ni siquie­ra se asomaba cuando tocaban a su puerta insistentemente para comprar un par de caguama, pues ésta se ayudaba vendien­do clandestinamente cervezas.

Nadie veía con malos ojos tal actividad, pues los vecinos comprendían que la mujer de la tercera edad estaba sola, y aunque tenía un hijo ya grande, era como si no lo tuviera, pues Pompeo, que así se llamaba el vástago, consumía enervantes.

La vecina siguió con su ruti­na diaria pero sin dejar de echar un ojo a la casa de su vecina, es­perando que por fin se asomara. ¿Y si estaba enferma y no se po­día parar?

Fue hasta el sábado 3 de oc­tubre que la inquieta vecina no pudo más y se paró frente a la puerta de doña Vicki, y comen­zó a golpear la madera para que le abrieran.

«¡Doña Vicki, doña Vicki!, ¿se encuentra bien?», gritó hacia adentro la buena vecina. Pero no hubo respuesta.

Estaba a punto de darse la vuelta cuando notó que había sangre en la jamba de la puerta. Extrañada de esas manchas, la vecina asomó la cabeza por el quicio y lanzó un grito de es­panto. En el interior estaba el cuerpo de doña Vicki. La vecina salió huyendo.

Apenas se calmó se dirigió a hablar con el delegado ejidal, de nombre José, quien a su vez pidió la presencia de la policía.

 

NO APARECE LA CABEZA

Al entrar al domicilio, elemen­tos de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Mujer y Ra­zones de Género, se encuentran con una escena dantesca: sobre la cama están el torso y las ex­tremidades de una mujer de la tercera edad.

Los agentes revisan minu­ciosamente el interior del do­micilio, pero no encuentran la cabeza de la anciana. El grupo de investigación decide acordo­nar todo el predio y comienzan a peinar el traspatio.

Cubierto por hojas secas y un reguero de hormigas, los agentes localizan otra parte del cuerpo: un brazo de la anciana.

Horas más tarde, la necrop­sia revelará que el cuerpo de la mujer, de aproximadamente 70 años, es el de doña Victoria «N», conocida como doña Vic­ki, cuya vida habría sido segada el domingo 27 de septiembre, y posteriormente desmembrada.

El análisis de huellas dacti­lares y restos de sangre apun­tarían a un solo sospechoso: el hijo de doña Vicki, de nombre Pompeyo. Se cree que bajo los efectos de enervantes asesinó a su propia madre.

El lunes 5 de octubre, un juez giró orden de aprehensión con­tra Pompeo, bajo la carpeta de investigación 291/2020, por el delito de homicidio calificado y ese día fue detenido y recluido en el Centro de Reinserción So­cial de Chetumal.

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