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(Foto: Especial)

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Depravado primo la mató y la ¡ultrajó!

Ignacio «N» es detenido como probable responsable de feminicidio en contra de su prima Verónica «R». La golpeó hasta romperle el cráneo.

CÁRDENAS, Tabasco.— Había sido un jueves espléndido. Des­pués de muchas semanas de duro trabajo en el hospital, con el ries­go permanente de contraer el vi­rus letal, la enfermera Verónica «R» había pasado una tarde es­pléndida en una reunión familiar.

La fiesta, en la colonia Caña­les Segunda Etapa, había sido un bálsamo de alegría para su vida. A sus 32 años de edad parecían lejanos los tiempos en que sus certezas naufragaban después de haberse separado de su esposo.

Ahora se dedicaba a su peque­ña y al trabajo como enfermera en el Instituto Mexicano del Se­guro Social de Cárdenas. El futu­ro no le preocupaba más.

Después de cansarse de can­tar, bailar y reírse, Verónica deci­dió que era hora de irse a la cama. Explicó a don Alberto, su padre, de oficio mecánico, que se ade­lantaría con la niña a la casa pa­terna, donde vivían desde que se divorció, para acostarse y madru­gar temprano para ir al trabajo.

Se fue caminando hacia el domicilio cerca de la ranchería Río Seco, a un costado de la co­lonia Cañales Segunda Etapa. A esa hora sólo los perros y gatos callejeros deambulaban como fantasmas por el área, domina­da por la fantasmal chimenea del ingenio Santa Rosalía.

Verónica entró a la casa con su hija ya casi durmiéndose, sin sos­pechar que ya no saldría con vida de ahí. Don Alberto volvería de la fiesta a la una de la madrugada aproximadamente, y encontraría la puerta de atrás de la vivienda abierta. Lo que vería ni sus ojos lo creerían.

 

SALVAJEMENTE GOLPEADA

La puerta del cuarto de su hija es­taba abierta y había manchas de sangre en el piso. Los objetos per­sonales de la enfermera —entre los que se encontraban sus uni­formes blancos para el trabajo—estaban regados por todas partes.

El mecánico sintió que el co­razón se le partía en dos al ver a su única hija con el cráneo prácti­camente despedazado, contusio­nes mortales por todo el cuerpo y el vestido completamente desga­rrado.

En otro segundo, don Beto abrió los ojos y buscó a su nieta entre aquel revoltijo. Un llanto que salía de unos cobertores a los que les había caído encima un juguetero. Sus manos reacciona­ron rápidamente y sacaron a su nieta de entre aquel montón de escombros. Afortunadamente, la pequeña estaba ilesa, el o los cri­minales no la habían visto.

Entre lágrimas, la niña —ase­guran vecinos— señalaba un nombre: «Fue mi tío, fue el gordo que golpeó a mi mamá».

La Policía Especializada de Investigación de la Dirección de Seguridad Pública y Protec­ción Ciudadana del municipio de Cárdenas, al contar con los datos del probable responsa­ble del feminicidio, lo detuvo a unas cuadras del domicilio de la enfermera, y dio aviso a la Fiscalía General del Estado de Tabasco.

Ignacio «N», alias el «Barry» no opuso resistencia. El hom­bre es conocido en la comuni­dad como un psicópata sexual que acosa, espía y persigue a las mujeres.

La FGET integró la carpeta de averiguación 502/2020 por el delito de feminicidio, previs­to y sancionado por el Código Penal para el Estado de Tabas­co, y entregó al «Barry» a un Juez de Control de la Región Judicial 8, quien lo ingresó for­malmente al reclusorio.

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