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Opinión

Del estado pandémico al estado endémico

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La Secretaría de Salud de Tabasco, en la primera mitad de mayo, ha reportado 22 contagios confirmados por coronavirus en nuestra entidad. En ese lapso se observaron menos de diez hospitalizados por enfermedades respiratorias en todo el sistema hospitalario y se contabilizaron solo tres decesos, un promedio aproximado de una sola muerte por semana.

Con estos principales indicadores a la baja en Tabasco, México y el mundo, nos ubicamos en una etapa de transición entre el “estado pandémico” y “estado endémico” del Covid-19, pero esto no implica “bajar la guardia”. No olvidemos que la influenza, pese a ser endémica, en 2009 tuvo su mutación del H1N1 y se convirtió en una pandemia que afectó a varios países, y en México, de manera preventiva, se implementaron algunas medidas de contención y hasta confinamiento temporal que repercutió en efectos menores, pero adversos, para la economía, la salud pública y la normalidad con que llevábamos nuestra vida diaria.

Endémico, en sí mismo, no significa que sea bueno. Endémico significa que está ahí siempre. El estado endémico no significa que el Covid-19 se haya convertido en un problema mínimo, en la que ya no habrá muertos ni contagios. No. La enfermedad seguirá presente y cobrando vidas. A nivel mundial, la malaria, el dengue, el VIH, el ébola, el cólera y el sarampión, siguen cobrando miles de vida después de décadas de concluidas sus pandemias. Lo único que se termina es una emergencia de salud publica, pero el SARS-CoV-2 va a permanecer. Los virus que causan pandemias suelen formar parte del ecosistema.

La etapa endémica debe construirla toda la sociedad, evitando las situaciones de alto riesgo y manteniendo las medidas de seguridad e higiene para proteger a la población más vulnerable: adultos mayores y enfermos con comorbilidades importantes como diabetes, hipertensión y obesidad. En México, Tabasco ocupa uno de los primeros lugares por el creciente numero de estos enfermos que se han convertido en un riesgo latente para la salud publica y para el presupuesto destinado a la salud.

Como la influenza, el Covid-19 se incorporará al catálogo de enfermedades respiratorias. A diferencia del inicio de la pandemia, ahora el SARS-CoV-2 se conoce mejor, se sabe más de su funcionamiento y se tienen mejores fármacos y tratamientos. Sin embargo, seguirá siendo objeto de estudio y de investigación hasta tener los parámetros de su recurrencia, estacionalidad y temporalidad. También hemos alcanzado mayor inmunidad, ya sea por contagio y recuperación, o por la vacunación masiva que contabiliza cientos de millones de dosis aplicadas en México y miles de millones en el mundo.

El Covid-19 será una enfermedad siempre presente y debemos aprender a convivir cotidianamente con el virus, las instituciones deben mantener una vigilancia permanente, emitir lineamientos para la nueva normalidad y orientar a la población.

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