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Claudio dejó de tomar clases porque no tiene televisión.

Tabasco

Viven crueldad niños explotados

Pandemia disparó 300% el número de infantes en situación de calle. Asociaciones y ONG´S urgen un plan para resguardar a los menores expuestos a la violencia física y sexual.

VÍCTOR ESQUIVEL
GRUPO CANTÓN

Él es Claudio, tiene nueve años y desde que cerraron la escuela no toma clases, no tiene televisión y mucho menos teléfono celular donde recibir las tareas.

La lectura, la escritura y las tablas de multiplicar fueron sustituidas por sudor, también por el peligro que enfrenta todos los días al atravesar entre auto y auto pidiendo ayuda o dinero.

Todos los días se le observa caminando entre los autos del crucero de Sánchez Magallanes, allí permanece desde la mañana hasta el atardecer.

Tres niños en plaza de armas juegan; a un lado, solita, otra niña disfruta sus juguetes.

MAYOR PRESENCIA

Con la pandemia, el trabajo infantil así como la presencia de niños en las calles aumentó al menos 300 por ciento, donde se exponen al maltrato infantil y violencia sexual, advirtió la Asociación Civil ‘Aldea por los Niños’.

La presidenta del organismo civil, Alejandra Arias Gómez, aseveró que, el cierre de comercios y negocios y con ello la pérdida de fuentes de empleo, generaron un aumento en el trabajo infantil.

Una pareja de infantes de origen chiapaneco juegan con la canasta de dulces.

“Los padres de familia de escasos recursos que perdieron sus fuentes de empleo, aguantaron a lo mucho los primeros tres meses de la pandemia, y después tuvieron que buscar formas alternativas de generar ingresos, y ello implica que hasta los niños tengan que salir a la calle, a los cruceros y áreas públicas concurridas a trabajar”, indicó.

Aseveró que el 60 por ciento de los menores que hay en los cruceros, son originarios de Tabasco, Chiapas, Veracruz y Oaxaca, mientras que el otro 40%, son migrantes de países como Honduras, Belice y Guatemala.

EN PELIGRO

“Los riesgos para estos menores son altos, para los que no estaban acostumbrados a trabajar, el cambio de ambiente les afecta psicológicamente, además de que hay un riesgo físico porque están más vulnerables a los accidentes, y estando en la calle están cada vez más expuestos a la violencia sexual”, advirtió.

Finalmente dijo lamentar que para los ayuntamientos esos niños no existen, pues no han cumplido ni siquiera con las obligaciones constitucionales de garantizar recursos para la atención de los niños.

Se la ‘maromean’ por monedas para engañar el hambre

Una gran cantidad de niños de entre tres y 12 años, se ven obligados a trabajar como boleros, vendiendo dulces o simplemente pidiendo limosnas en el centro de la ciudad de Villahermosa.

Los infantes se ubican tanto en las calles interiores de la Zona Luz, como en la Plaza de Armas y los parques Corregidora, Juárez y La Paz, según se pudo observar en un recorrido realizado por Grupo Cantón.

“Regálame una moneda”, pide este niño a los automovilistas mientras camina de un lado a otro entre los autos.

Por su parte en cruceros como el Paseo Tabasco y Méndez, así como el de Paseo Tabasco y Ruiz Cortines, hay niños realizando malabares y corriendo entre los autos limpiando parabrisas.

Mientras que en el crucero de Paseo Tabasco y la prolongación de 27 de Febrero, se pudo observar una familia entera de migrantes hondureños, pidiendo limosnas para continuar su viaje a la frontera, incluyendo en la travesía a por lo menos tres niños.

Una familia se dedica a la recolección; comen galletas en un crucero.

En otro punto de la ciudad, una familia entera, padre, madre y tres hijos, ha viajado desde su comunidad en bicicletas y triciclos para trabajar juntos en el crucero de Periférico y Paseo Usumacinta.

Esta familia se la pasa recolectando latas y chatarra, pidiendo monedas a los automovilistas, sitio en el que además aprovechan para comer un paquete de galletas, para engañar el hambre y una Coca-Cola para mitigar el calor.

TabascoHOY.com

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