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De la democracia a la antidemocracia

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No recuerdo cuantos años tenía. Era niño y un día, al salir de la escuela, me tocó ver en el parque de la villa Benito Juárez, Macuspana, que mucha gente conoce como San Carlos, una elección comunitaria a mano alzada.

Había unas 200 personas en el lugar. Se formaron dos grupos, cada uno decidió y así se supo quién estaba con quién y quién era el ganador. Hace 40 años, solo había un partido político en el estado de Tabasco, el hoy odiado, repudiado y empequeñecido PRI, pero por usos y costumbres, la gente de las comunidades elegía a sus representantes. Al menos así sucedía en San Carlos, mi pueblo.

Luego, cuando surgió la oposición, liderada por el hoy presidente López Obrador, comenzaron los conflictos, en reclamo de una democracia efectiva, sin trampas. Un día de los años 90, en la entonces apacible villa donde crecí, los perredistas quemaron la delegación municipal en protesta por los resultados de una elección. Ese pasaje se repitió más de una vez, años después, con la misma bandera de la democracia. Después, las elecciones de delegados evolucionaron, se legisló, se llegó a plantear que el Instituto Electoral del estado las organizara y de hecho el organismo apoyó en su realización a distintos ayuntamientos. El Tribunal Electoral también intervino y resolvió juicios para la protección de derechos políticos no solo de candidatos sino de delegados electos.

En 2012 acabó la era del PRI en el estado, la oposición a ese partido se encaramó en el poder y hoy transcurre el segundo sexenio con un gobierno de izquierda. Sorprendentemente, en esta época que tanto se habla de transformación, con los que antes abanderaron la lucha por la democracia dirigiendo el gobierno, el año pasado se decidió que ya no haya elecciones para delegados en Tabasco y que estos se designen por “dedazo”.

Se hizo para ello una reforma a la ley, que es a todas luces contradictoria y antidemocrática y que además viola la Constitución y el principio de progresividad de los derechos humanos, los cuales deben fortalecerse y ampliarse, no menoscabarse.

Bajo estas consideraciones, puede anticiparse que la llamada “Ley Dedazo” que aprobaron los diputados “progresistas” de Tabasco en 2020, será invalidada por la Suprema Corte de Justicia, como ya pasó con la “Ley Compadre” y la “Ley Garrote” ¿O ustedes qué piensan?

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