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MARIANO POOT

Cumplía los protocolos de salud, pero el Covid lo tumbó por 20 días

“Llegué a tener fiebre hasta de 39.5 grados, y como al quinto día me empezó a faltar el aire. la tos hacía que me ahogara”.

CANCÚN. Mariano Poot, tiene 36 años, desde hace seis años se dedica al oficio de repartidor de garrafones de agua en Cancún, aunque se cuida­ba por el tipo de trabajo que tiene se las vio negra con el Coronavirus.

Por suerte ya está en la fase de re­cuperación y apenas hace una sema­na se reincorporó a trabajar y a sus compañeros de labor les pide que se cuiden, que extremen las medidas de higiene.

Repite lo que muchos dicen: ‘El Covid no es un juego’.

 

¿Cómo comenzaste a sospe­char que te habías contagia­do?

Cuándo cargaba los garrafones ya era demasiado los dolores en los huesos, algo que no era normal; así me pasé dos días y al tercero, cuando llegué al traba­jo como todos los días y cuando empecé a acomodar los pedidos que me tocaban no pude y tuve que pedir permiso para irme a mi casa.

En la noche me empezaron las calenturas y el dolor de cabeza, y mi esposa me dijo que lo mejor es que al día siguiente fuera al médico.

Llegué a uno de los hospitales Covid para hacerme la prueba rápi­da; por cierto tardaron demasiado en atenderme, y al final mis sospe­chas se confirmaron: me había con­tagiado del mortal Covid-19.

 

¿Te medicaron de inmediato o tu­viste que esperar por otras prue­bas?

Me hicieron pruebas en los pulmo­nes y vieron algo que no era normal, así que ya de plano pasé a sumar la lista de otro paciente más contagia­do. Me dieron un montón de pasti­llas que son caras, la verdad; tuve que pedir dinero prestado para terminar mi ciclo.

 

¿Cómo fue la evolución de la en­fermedad?

Me fueron monitoreando y la tos co­menzó, era imparable, y fue progre­sando con el malestar corporal, que prácticamente me tumbó.

No sé bien dónde adquirí el virus, ni quien me contagió, pero tuve to­dos los síntomas.

Llegué a tener fiebre hasta de 39.5 grados, y como al quinto día me empezó la falta de aire.

 

¿En ese punto cómo lo tomaste?

A veces me desesperé, porque eran lapsos que de plano me ahogaba y luego retomaba el aire de nuevo.

Entonces cambié el método y me calmaba para no sentirme frustrado, pues lo que quería era respirar bien, pero no podía porque estaba enfer­mo de la pandemia que no era una tos cualquiera, era de Coronavirus.

Entonces seguí todas las indica­ciones del médico: ingería mucho líquido, aunque me dolía mucho la garganta; respecto a la alimenta­ción, para serte sincero la primera semana apenas comía, estaba muy débil, y mi esposa era excesiva con la higiene en casa.

Sin embargo, como a la semana requerí un tanque de oxígeno en la casa que el hospital me facilitó, lue­go de un largo papeleo y ellos moni­toreaban mi proceso. El oxígeno fue un alivio, una gran ayuda, así estuve unos cinco días y ya entonces dejé ese aparato y comencé a respirar de nuevo de manera natural, aunque con ciertos malestares.

En mi caso los síntomas varia­ron, primero fueron los dolores en todo el cuerpo, luego llegó el dolor de cabeza con la fiebre; el dolor de garganta, la tos que no me dejaba dormir, y fueron entonces que llega­ron los ahogamientos.

Cuando me retiraron el tanque de oxígeno fue que comencé a pro­gresar y sentí que ya iba de salida, sólo me quedaba la tos, ya no tan seguida, y ciertos intervalos con fal­ta de aire. Ya podía caminar mejor como a los 20 días, y recuerdo que me vi completo en el espejo y sí ha­bía perdido como ocho kilos.

 

¿Vives solo con tú esposa, ella no se contagió?

Sí, solo somos ella y yo, pues desde que tuve las sospecha la mandé a dormir en la hamaca en la sala y su­frió algo porque los primeros días yo apenas comía.

 

¿Qué mensaje das a las personas?

Tenemos que poner de nuestra parte, hay que afrontarlo sin te­mor, esforzarse y no dejarse caer, informarse e informar a los demás, hablar mucho del tema aunque sea cansado con tus familiares, amigos cercanos, compañeros de trabajo, vecinos.

La higienes es fundamental aunque yo las tomé me tocó, es así de alguna u otra manera todos se van a contagiar; a algunos les dará con más fuerza que a otros, pero sin duda tiene cura, no se puede entrar en pánico.