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BEATRIZ GARCÍA PRIEGO

Tabasco

Cumplía con las medidas sanitarias, pero la visitó un familiar y la contagió

“Soy ama de casa, no salía para nada; pero llegó un familiar por necesidad y lo tuve que recibir; por más que guardé la sana distancia me contagió sin saberlo”.

VILLAHERMOSA. Beatriz Gar­cía Priego es una mujer de 41 años que radica en el municipio de Teapa, siempre procuró la sana distancia, lavarse las ma­nos; no salía para ningún lugar si no tenía la necesidad.

Pero cuando menos lo esperó recibió la visita de un familiar y cree que fue en ese momento que se contagió.

Afirma que aunque procuró guardar la sana distancia al día siguiente empezó a sentir los síntomas del Covid.

Asegura que desde que me enfermó no le quedó de otra que ser más estrictica con las visitas.

Beatriz luchó 14 días contra el mareo, la dificultades para respirar, los dolores de espalda y pérdida del sabor y el olor, hasta que después de haber to­mado Ivermectina y Paraceta­mol poco a poco se fue recupe­rando.

Hoy es una vencedora Covid y nos cuenta las peripecias que tuvo que vivir para salir de la enfermedad.

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¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Es lo más feo que me ha pasado. Primero empecé con mucho do­lor de espalda, de cabeza y pen­sé que era normal, tal vez por­que había mucho calor.

Dejé que pasaran unos días para ver si mejoraba, pero re­sultó que no, los malestares au­mentaban; luego sentí mucho cansancio, pérdida del olor, del gusto, muchos mareos.

Me sentía decaída y se me iba un poco la respiración, así que todo apuntaba que era Covid, pues los síntomas eran tal cual lo habían anunciado en la tele­visión.

De inmediato tuve que acu­dir al médico para que me dijera que era esa enfermedad extraña que tenía, porque nunca se me había combinado tanto dolor de cabeza, mareo, dolor de cuerpo.

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Me cansé incluso cuando fui a consulta con el médico.

 

¿Dónde puedo contagiarse?

Yo no soy de las personas que anda afuera en la calle, soy ama de casa y con las ins­trucciones de que debemos permanecer en cuarentena.

Pero de pronto llegaron visi­tas familiares y pues no po­díamos correrlos.

Aunque procuré guardar la sana distancia de pronto empecé a sentir los sínto­mas y creo que pudieron contagiarme. Desde que me enfermé tuve que ser más estrictica con las visitas.

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¿Fue hospitalizada?

No, no fue necesario, todo el tratamiento que me dio el médico al que fui lo cumplí al pie de la letra, y así, du­rante 20 días pude superar la enfermedad.

Estuve 14 días luchando contra la enfermedad y el resto del tiempo fue para mi recuperación.

 

¿Cómo cambió la enferme­dad su rutina?

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Me aislé en mi cuarto, no sa­lía para nada, yo me hacía mi comida y me la servía por­que no quería que mis hijos tocaran lo que yo agarrara.

Tenía mi plato, cuchara y vaso exclusivo. Las cosas que yo utilizaba las tenía aparte y lavaba mis trastes.

Mis hijos me ayudaban con los que haceres de la casa; con decirte que me levantaba sola­mente para ir al baño y hacer mi propia comida.

Pero casi no quería comer, porque no sentía el sabor ni olor, no me daba hambre.

Mi ropa la dejaba aparte, no junta con la ropa de mis hijos, para no contagiarlos.

Bendito Dios que solamente a mi me dio la enfermedad y no pasó con mis hijos ni con mis vecinos.

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¿Cómo venció al Covid?

Me pusieron muchas inyeccio­nes, hasta perdí la cuenta; tomé Ivermectina, Paracetamol e Ibuprofeno.

A partir de la aplicación de los medicamentos y cuidados, poco a poco fui recuperándome.

Primero me bajó la fiebre, el dolor de cabeza, luego recuperé el olor a las cosas, el gusto.

Se me quitó el dolor de cuer­po, de huesos, de la espalda, hasta el día de hoy que me sien­to como antes.

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Ya me siento muy bien, es­toy agradecida con la vida, con Dios, con los especialistas, con mi familia, con todos los que contribuyeron a que yo me re­cuperara.

 

¿Qué mensaje le envías a las personas?

Que no nos queda de otra que cuidarnos; en lo más insigni­ficante que pareciera hay que cuidarnos porque nunca sabe­mos por dónde nos podemos contagiar.

Yo recibí a un familiar que llegó por necesidad a la casa, pero de ahí me empecé a sentir mal y me contagié. Pero la en­fermedad le puede dar a cual­quiera y no nos queda más que salir adelante.

Debemos de realizar más limpieza de nuestras habita­ciones para que el virus no se propague, y sobre todo siempre confiando en Dios de que po­dremos vencer al Covid.

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No hay que perder la fe; es algo muy importante, al igual que cuidarnos.

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