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Cuidar la salud de la familia

Entre todas las cosas que hoy te­nemos que luchar para valorar, defender y conservar, lo más im­portante es la vida. Por esta razón asumimos y queremos obedecer todas las medidas disciplinares y sanitarias que se nos piden ob­servar, desde el quedarnos en ca­sa, aunque no siempre estamos acostumbrados, la higiene perso­nal y del hogar, la sana distancia, el cubre bocas, ahora las restric­ciones de movilidad en la ciudad y en todo el Estado. De cada perso­na y de cada familia que vivimos en Tabasco, depende que los con­tagios de esta enfermedad sigan haciendo estragos entre nosotros y causando tantas muertes.

Es muy importante cuidar nuestra salud mental y emocio­nal. Dicen los expertos que cui­darla ayuda mucho a mantener fortalecido nuestro sistema in­munológico. En el ambiente cir­cula todo un torrente de noticias alarmantes y a veces falsas, vi­deos que nos presentan un pano­rama catastrófico y apocalíptico, interpretaciones diversas del pro­blema que suscitan en nosotros dudas, desconfianza en las ver­siones oficiales, pero sobre todo, miedo y angustia. Todo esto se desborda en el ambiente de nues­tra familia y surgen alteraciones en el estado de ánimo de los espo­sos y demás miembros del hogar, discusiones, pesimismo, depre­sión, angustia y hasta intentos de suicidio, acabamos con la espe­ranza.

¡Cuidado! No lo permitas, ya que los cuidados para no conta­giarse son externos, pero los cui­dados para conservar la salud emocional y mental son interio­res y dependen de cada persona. Desde luego que las recomenda­ciones, entre otras, que elimines el lenguaje negativo y obsesivo, no nos ayuda estar hablando del mismo problema, nos causa per­juicio todo el reenvío de videos que interpretan catastrófica­mente la situación. Busquemos en el hogar ocupaciones recreati­vas, hablemos positivamente, “al mal tiempo buena cara”.

Juega en este momento un papel de primera necesidad para nuestra salud emocional lo que llamamos el sentido de trascen­dencia, en pocas palabras, abrir­nos a Dios. Hoy. La pandemia está exhibiendo nuestra debili­dad, miseria y limitación huma­na; necesitamos abrirnos al Dios vivo y verdadero. Búscalo en su Palabra, ora y clama a Él con hu­mildad y saldrás fortalecido.

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