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(Foto: Agencia)

Seguridad

Cruzó la frontera y halló su muerte

Recibe guatemalteco radicado en ciudad Hidalgo cinco heridas que le causan la muerte. Probable venganza de paisanos suyos.

SUCHIATE, CHIAPAS.— Fernan­do «N», originario de Escuint­la, Guatemala, cruzó el Suchia­te para internarse en territorio mexicano en busca de mejores oportunidades. Nunca pensó que de este lado de la frontera encontraría la muerte.

En Ciudad Hidalgo, como mu­chos de sus paisanos que labora­ban en el campo cortando café o en la ciudad como albañiles, Fer­nando encontró un trabajo para sostenerse, pero no era suficiente para alquilar un cuarto.

Afortunadamente el guate­malteco se topó con unas bue­nas almas mexicanas que le da­ban posada en la colonia Pino Suárez. La vivienda, ubicada en­tre la calle Central y 4a. Ponien­te, estaba levantada con láminas de zing y horcones, además de que el piso era de tierra, pero al menos el inmigrante no dormía a la intemperie.

Con 21 años apenas, cualquier incomodidad era lo de menos: en su lugar de origen, el trabajo esca­seaba, y encima estaban las pan­dillas de la Mara que controlaban las calles inseguras.

Fernando estaba pues con­forme con su nueva vida, tanto que hasta se daba el placer de convivir con sus amistades nue­vas y uno que otro paisano. La víspera antes de morir, según los reportes policiales, estaba bebiendo bebidas embriagantes con unos conocidos.

 

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PROBABLE VENGANZA DE SUS PAISANOS

No se sabe el motivo que gene­ró la discusión donde perdería la vida de manera trágica el joven inmigrante.

Cuando la policía arribó a la escena del crimen, a eso de las 11 y media de la mañana del lunes 26 de octubre, después de una llamada anónima reportando a una persona muerta en el pa­tio de un domicilio, encontró el cuerpo de Fernando sentado en una mecedora estilo Acapulco.

De lejos parecería que el hombre vestido con pantalón de mezclilla relavado, camisa negra y pies descalzos estuviera dur­miendo plácidamente.

Pero al acercarse al corredor las cinco heridas prominentes en el cuerpo de aquel hombre dejan al descubierto la tragedia.

Fernando habría sido ma­cheteado al calor de los tragos. Uno de los machetazos le había cercenado la mano derecha. Al comprobar por una identifica­ción que se trataba de un inmi­grante, se llamó al Personal de la Fiscalía de Migrantes.

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Los agentes establecieron que de acuerdo a la posición en que quedó el cuerpo de Fernan­do, este no pudo defenderse de su agresor o agresores, pues es­taba bajo los efectos del alcohol.

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