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Tabasco

Cruje el cerro; se abre la tierra en Tacotalpa

“Se han ido haciendo más grandes las bretaduras, en el piso, en las esquinas. Por eso también nosotros ya tenemos miedo de vivir aquí”.

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Por José Raúl Reyes

“Ya no dormimos bien, porque cuando llueve demasiado escuchamos ruidos bajo la tierra en este cerrito. Suena como que, si algo pasara debajo, como si rodaran piedras; y las casas poco a poco se están yendo, se van venciendo”. Sí, bajo los pies de Fabiana está el peligro y al igual que sus vecinos así vive, sobre terrenos que día a día se hunden y deslizan.

Es de origen chol y llegó hace 22 años a vivir con su esposo a Nuevo Reforma, una pequeña localidad asentada sobre las laderas de un cerro, a orillas de la carretera Tapijulapa-Oxolotán en el municipio de Tacotalpa.

Desde siempre la vida en esta comunidad no ha sido fácil, pero aprendieron a sobrellevar las dificultades de habitar la sierra, con escasos servicios públicos. Hasta que el clima comenzó a cambiar abruptamente, con lluvias torrenciales con potencial destructivo, como las que ocurrieron en noviembre de 2020.

Pese a estar en una zona alta, la comunidad se inundó, familias completas perdieron sus enseres entre el lodo y el suelo comenzó a hundirse, al grado que dejó al borde del colapso a al menos cuatro viviendas.

En las semanas subsecuentes, los ruidos no pararon. Las casas afectadas comenzaron a inclinarse, se fracturaron los pisos, algunos castillos quedaron volando y las puertas y ventanas se descuadraron.

Sin colchones, ni televisores, estufas e incluso ropa, los damnificados se fueron a posar a casas de familiares, en tanto esperaban que llegara algún tipo de ayuda, ya sea para para reparar las viviendas o una reubicación. Ni una ni otra cosa.

 

HUYEN DE SUS CASAS

Amelia Gómez dice que se fue porque sintió que corría mucho peligro. “Como la casa se empezó a hundir pensé que de un momento a otro me podía caer encima”.

Otros como Manuela Sánchez y su familia también se vieron obligados a salir, pero meses después volvieron. Ahora ocupan los espacios que se pueden habitar, que son pocos. “Todo se llueve, los cuartos, no podemos dormir ni vivir bien así”, refiere.

El problema para los habitantes de Nuevo Reforma es que los hundimientos y deslizamientos del suelo han continuado, pues en menos de dos años más casas se han sumado a la lista de afectadas.

La señora Claudia Vázquez camina sobre un piso partido por mitad. En la sala tiene unos estantes con productos de abarrotes que vende y le preocupa con un día los encuentre tirados.

“Se han ido haciendo más grandes las bretaduras, en el piso, en las esquinas. Por eso también nosotros ya tenemos miedo de vivir aquí, porque a veces truena la casa y lo que necesitamos es que nos cambien de lugar”.

Con esta intención, en 2021 solicitaron al Instituto de Protección Civil que se realizara una inspección y análisis de riesgo en la comunidad. La dependencia determinó que “existe una susceptibilidad muy alta a deslizamientos de ladera”.

 

 

COLAPSO EN SUBSUELO

Con las evidencias que se encontraron en las viviendas dañadas tras el paso de la inundación, el IPCT estableció que existe un “colapso de cavidades en el subsuelo y reacomodo de este derivado de la interacción entre la presión que ejercen las viviendas sobre la ladera y las precipitaciones presentadas”.

En un oficio con carácter de urgente fechado el 8 de enero de 2021, el entonces coordinador Jorge Mier y Terán recomendó a la presidente municipal Tomiris Domínguez Pérez tomar medidas preventivas para salvaguardar la vida e integridad física de los pobladores de la comunidad.

En el dictamen se señala que hay procesos de deslizamiento de suelo en nivel superficial y subsidencias en el subsuelo que vuelven a las viviendas afectadas por las inundaciones inhabitables y que “representan un riesgo alto para la comunidad entera” ante la ocurrencia de lluvias intensas.

Aunque no se determinó riesgo de deslave, el dictamen prevé que los reacomodos y deslizamientos del suelo, puedan causar eventualmente el colapso de viviendas; por lo cual los habitantes del lugar desde hace más de un año han venido solicitando la reubicación inmediata de su comunidad.

Actualmente las escalinatas que llevan a los distintos andadores y a la parte más alta del cerro están fracturados y socavados.

 

NADIE LOS ESCUCHA

Pero a pesar de los oficios que han presentado al ayuntamiento y a los gobiernos estatal y federal, ninguna autoridad le ha prestado el interés necesario al problema.

Por ello, un grupo de habitantes y el jefe de sector acudió el 6 de junio a Villahermosa y logró entregar un oficio y exponer brevemente la situación al presidente Andrés Manuel López Obrador. “Nos dijo que lo va a atender y que lo busquemos cuando venga a inaugurar la refinería”, comenta Efrén Cruz Hernández.

Esa es ahora la esperanza, que por intervención del mandatario federal finalmente sean escuchados. No quieren que llegue la temporada de lluvias de este año y más viviendas resulten afectadas.

Quieren irse a otro lugar porque el cerro, sobre las laderas, ya nadie vive tranquilo.

 

COMUNIDAD SE HUNDE

Lugar: Nuevo Reforma

Municipio: Tacotalpa

Habitantes: 40 familiares

Problema: viviendas fracturadas; el piso se hunde.

 

DICTAMEN PROTECCIÓN CIVIL

Se requiere reubicación

Toda la población corre riesgo

Alte susceptibilidad deslizamientos

Hay colapso de cavidades en subsuelo

 

 

 

 

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