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SUPERÓ VARIAS CRISIS

“Contagié a mi esposo, me sentía culpable”

Naivy Rabelo se contagió de Covid y después enfermó a su pareja, tras 40 días están libres de esta enfermedad y pide tener conciencia sobre ella.

TABASCO.-  A quienes están contagiados de COVID-19 les digo que nunca pier­dan la fe y que oren mucho, es la recomendación de la maestra de educación primaria, Naivy Rabelo quien después de 40 días de aisla­miento y de tener todos los sínto­mas de este padecimiento logró ganar la batalla, junto a su esposo que también fue contagiado. Hoy da gracias a la vida y le pide a los ta­basqueños seguir usando el cubre­bocas y cuidarse porque esta enfer­medad no es un juego y te puede quitar la vida.

 

¿Cómo supiste que tenías Covid?

Empecé a sentirme mal y no sabía que tenía; hasta que fui a consulta en Pemex y me dijo el doctor que era por los síntomas sospechosa de COVID-19

 

¿Qué al confirmarte la noticia que fue lo primero que se te vino a la mente?

Cuando supe que tenía COVID no supe cómo se desarrollaría en mi cuerpo con el paso de los días, pen­sé que pasaría si me faltaba el aire y entre en crisis de aproximadamen­te 2 horas y mi vecina me auxilio para que con vaporizaciones se me abrieran los pulmones y así fue gracias a ella me paso la crisis.

 

¿Cómo crees que te contagiaste?

Me contagie porque fui a casa de una prima y no sabía que ella y su familia tenían COVID-19, ahí fue cuando me comencé a preocupar.

 

¿Qué tan fuerte te pegaron los sín­tomas?

Mis síntomas fueron dolor muy fuerte de cabeza, dolor en brazos hombros y piernas como si hu­biese hecho mucho ejercicio, do­lor abdominal, cansancio, fatiga, falta de apetito, estrés, ansiedad, depresión, sin olor, sin sabor, no quería ver a nadie ni escuchar noticias ni ver televisión. Tuve todos los síntomas.

 

¿Tu familia se contagió?

Yo contagie a mi esposo y me sentía culpable y bendito dios no contagiamos a mi hijo pero el doctor nos mandó a darle el tratamiento preventivo a él también.

 

¿Tú eres una mujer muy ac­tiva, trabajadora, como le hi­ciste para poder quedarte en casa?

Me quedé en casa pues soy maestra y nos habían dado días de aislamiento y suspendieron clases presenciales.

 

¿Hay gente que sigue creyen­do que el virus no existe?

La gente que no cree es porque no ha vivido la enfermedad y bendito Dios que han tenido la fortuna de no sufrirla.

 

¿Qué le dirías?

Y les digo que esto es una rea­lidad con la que viviremos a partir de ahora mientras no tengamos una vacuna que nos proteja de este virus letal. Yo les pido que usen el cubrebo­ca, que se laven las manos, que todo lo que toquen y compren lo laven que esto no es un juego está de por medio la vida.

 

Además de tratamiento médico, ¿tomaste te?

Tomamos te que mis vecinos nos pasaban no sé qué ingredientes tenían solo sé que con eso nos ayu­daron mucho.

 

¿Qué le recomiendas a la gente que se infecta y cree que es el fi­nal?

La gente que se infecta debe cuidar no comer grasas, no des­velarse luchar con la depresión y sobre todo aferrarse a Dios y pedirle a él nos ayude y les ayude para que les de la sanidad pero sobre todo, nunca, perder la fe que saldrán del cuadro y los que padecen enfermedades crónicas no salir y el que entre a su casa se desinfecte bien antes.

 

¿En qué cambió tu vida esta en­fermedad?

Mi vida cambio para bien, valoro más el día a día; veo la vida con otra oportunidad, lucho aun pues me dejo secuelas (hipertensión) pero sigo orando interiormente.

 

¿Qué sientes ahora que lo has su­perado?

Siento felicidad por mi esposo y por mí y por ver a mi hijo día a día, pues estuvimos aislados de él 40 días estando en la misma casa; extrañando la convivencia en casa pero hoy estamos juntos nuevamente, por ello pido a Dios todos los días por la salud mun­dial y por todos los que han per­dido a alguien.