Connect with us

Hola, que estas buscando?

El cura Aristeo fue condenado, a pesar de haber usado todo lo que tenía a la mano para defenderse.

Seguridad

Condenan jueces a cura violador

A pesar de que el párroco negó su culpabilidad, los peritajes y pruebas documentales lo hunde. Dan pena de más de 34 años.

JOSÉ ÁNGEL CASTRO

GRUPO CANTÓN

Desde la disputa del Chamizal no había habido en esta ciudad fronteriza tema tan controvertido en las mesas de café y en las salas familiares, como el juicio contra el cura Aristeo Baca, denunciado por violación y abuso sexual agravado en contra de una menor de edad, cuando ésta tenía 8 años.

Incluso, el veredicto emitido por el Tribunal de Enjuiciamiento, que le impuso el pasado 1 de marzo, una pena por 34 años, 5 meses y 10 días de prisión, no cambió el parecer de quienes creen que el religioso es inocente, víctima de un complot, y a quienes consideran que el castigo es poca cosa.

El cura de la parroquia de Santa María de la Montaña se negó hasta la última audiencia a responder las preguntas del Ministerio Público y de los abogados de la víctima. Sólo estuvo dispuesto a contestar las preguntas de los siete abogados contratados para su defensa.

PADRES ERAN ASIDUOS A LA PARROQUIA

En la transmisión virtual a los implicados del juicio, el párroco parecía desde la prisión domiciliaria en la que vive, muy cansado. No obstante, cuando uno de sus abogados le preguntó: «Usted ha escuchado aquí las imputaciones que se le hacen, ¿qué nos podría decir acerca de los hechos que le acusa la Fiscalía?», el acusado de pederastia, vestido sobriamente de negro, respondió:

«Son totalmente falsos, yo no he hecho lo que dicen».

La familia de la víctima contó que antes de que se enteraran por boca de su hija de los abusos del padre, eran muy allegados al centro religioso. Tanto el padre como la madre, en compañía de su pequeña, se encargaban de dar pláticas de catequesis y de tener todo listo para la liturgia de los domingos y otros días de la semana.

Fue precisamente un 2 de diciembre de 2018, cuando terminó la misa de la tarde, que notó rara a su hija. La tomó por los brazos y le preguntó si se sentía mal porque estaba lívida de la cara. Como pudo ella contó lo que le había hecho el sacerdote.

La madre sintió que se le derrumbaba el cielo, la luz y el calor que sentía al pasar sus horas entregada a los patios del Señor, se le volvieron tinieblas. Tomó a la niña de la mano y nunca más volvió a acercarse a ese edificio que le pareció fantasmal. Así supieron que más antes, en diciembre de 2015 y septiembre de 2016, el padre espiritual de ellos ya había abusado y violado a la niña dos veces.

CURA SE DICE VÍCTIMA DE CHANTAJE

La defensa del párroco interrogó a su cliente. El padre Aristeo dijo que la fecha señalada por la madre coincidía con el día en que él tomó la decisión de quitarles a los padres la Tesorería.

El religioso contó que desde antes de la peregrinación de la Guadalupana había notado que la caja de las limosnas siempre se mantenía en una cantidad, sin que en las festividades aumentara.

La defensa del párroco le preguntó si al quitarles la Tesorería a los padres la colecta había aumentado. Aristeo aseguró que pasó de los 128 mil pesos al mes a los 509 mil.

—¿Existe algún móvil por el que usted sea señalado por los hechos que se le imputan?

—Obviamente el dinero —dijo el cura, que en Santa María de la Montaña, al menos es bien apreciado por la fundación de un desarrollo comunitario en la región que incluye un orfanato, un hospital, un asilo de ancianos y un colegio secundario.

JURADO LE DA 34 AÑOS DE PRISIÓN

Los padres de la víctima hicieron desfilar en los dos años que duró el juicio, más de 20 personas que aportaron elementos para sentenciar como culpable a Aristeo.

Entre esas pruebas que lo hundieron está un video donde se mira al párroco afuera de una fábrica, hablando con el padre de la niña, cuando ya estos se habían retirado de la iglesia. Según el padre, la visita que le hizo el párroco fue para pedirle perdón por lo que había hecho y proponerle un acuerdo.

El cura, interrogado por su defensa porque se negó a declararse culpable y a asumir un juicio corto, contó su propia versión de los hechos: «Fui para motivarlo, para que regresara a la comunidad, a la parroquia. Por una razón elemental: lo echaba de menos».

El jurado con base a peritajes oficiales y pruebas documentales, determinó que era culpable.

 

Te puede interesar

Advertisement